Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

Ni siquiera los muertos de Juan Gómez Bárcena es una ambiciosa novela cuya historia comienza en el México del siglo XVI y llega hasta los Estados Unidos presididos por Trump. En ella nos encontramos con Juan de Toñanes, un español que emigró a México en la época de la conquista buscando la fortuna que no encontró y que sobrevive en una mísera taberna que regenta junto a su mujer india. El encargo del Visorrey de encontrar a un indio que se ha llevado un libro que quiere recuperar a toda costa le hace emprender una búsqueda prevista para quince días que, en caso de éxito, le hará lograr una buena recompensa. Ese abandono del hogar que dice serán quince días se convierte en cinco siglos de búsqueda de su tocayo indio, lo que puede hacer que leamos este libro como una novela de aventuras. Juan de Toñanes, en su viaje sin retorno, vivirá desde la peste que en el S. XVI diezmó a la población indígena, a la Revolución Méxicana; se encontrará con campesinos anónimos que le salvarán la vida, campesinos revolucionarios, revueltas de obreros, feminicidios y la migración ilegal a Estados Unidos a lomos del tren conocido como “La Bestia”. Personajes que tienen la esperanza de ir a mejor, de conseguir con sus luchas cierta justicia pero que volverán a perder, volverán a ser los muertos de la historia.

El título de la novela está inspirado en una cita del filósofo judío alemán Walter Benjamin de Sobre el concepto de historia, obra que escribió unos meses antes de suicidarse en Portbou cuando huía de la Gestapo. Benjamin dice: “Ni los muertos estarán seguros ante el enemigo si éste vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.” Esta cita nos sirve para entender el marco teórico en el que Gómez Bárcena enmarca el libro del que hoy hablamos y nos da algunas claves interpretativas de lo que cuenta el novelista a través de una persecución que dura cinco siglos. Es ahora cuando cobra sentido que el indio Juan conforme avanzan los años y los siglos va tomando diferentes rostros y diferentes apodos, los de la gente en los márgenes, el rostro de los vencidos, los pobres, los olvidados, el rostro de aquellos no han cesado de perder. Es a los no protagonistas de la historia a los que Gómez Bárcena quiere dar voz, a los mismos que mira el ángel de la historia de Benjamin. El norte hacia el que siempre dirige su búsqueda Juan de Toñanes, siempre hacia delante; el norte que con el devenir de los cinco siglos y el desarrollo del capitalismo acaparará la riqueza. Ese norte y esa huida siempre hacia delante cuestiona la concepción lineal de la historia como progreso que supera etapas siempre hacia un futuro mejor.

Para acercarnos más a esta ambiciosa novela, nada mejor que escuchar al autor de la misma. Para ello os proponemos varias entrevistas, televisivas y radiofónicas. En primer lugar, en el programa Página 2 de RTVE en el que Gómez Bárcena nos habla de la novela al borde de los acantilados del pueblo cántabro de Toñanes, en que tiene sus orígenes la familia paterna del novelista y a la que homenajea apellidando así al protagonista de Ni siquiera los muertos. El autor también acudió al programa La aventura del saber a El ojo crítico y a un encuentro en el Espacio Telefónica.

No podemos acabar esta entrada sin hablar de la editorial responsable de la publicación de Ni siquiera los muertos, que ya había publicado otros dos libros de Gómez Barcena anteriormente. Sexto piso es una editorial independiente que ha conseguido en sus escasos años de vida destacar por la calidad de su fondo y que se ha convertido en uno de nuestros referentes. Todo su catálogo está constituido por libros imprescindibles que te dejarán huella y que puedes encontrar en la colección de la biblioteca central de la UNED.

Imagen de cabecera: Model of Tenochtitlan

Las películas en las que ya vivimos lo que ahora vivimos

El cine tiene la virtud de saber antes que nosotros lo que va a pasar. Para cada conflicto social o emocional hay una película que ha tratado el asunto previamente. Y la pandemia que protagoniza nuestras vidas en estos días no podía ser menos. Por ello os proponemos una serie de películas que se acercan al asunto desde distintos ángulos.

Hijos de los hombres (2006), del mexicano Alfonso Cuarón,basada en una novela de P.D. James. La película nos sitúa en un mundo en el que las mujeres han perdido la capacidad de procrear y el ser humano está condenado a la desaparición. Este film nos regala unos planos secuencia maravillosamente rodados, que resultan a cada cual más espectacular y brillante que el anterior, de una ciudad que es un campo de batalla. Cuarón crea una obra arrolladora tanto por su fuerza visual como por su potente discurso. Es capaz de plantear dilemas morales y filosóficos ante los ojos y los oídos del respetable, muy poco acostumbrado a estrenos tan complejos como éste.

El limpiador, de Adrián Saba, fue Mención Especial de Nuevos Realizadores en el Festival de San Sebastián de 2012. Un limpiador forense se hace responsable de un niño que queda huérfano trás una epidemia fulminante en Lima. En el lugar menos esperado, se desarrollará una peculiar historia de tolerancia y comprensión.

El séptimo sello (1957), de Bergman, nos lleva a la Suecia de mediados del Siglo XIV, momento en que la peste negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.

Contagio, una película dirigida por Steven Soderbergh que se estrenó en 2011 y que, a pesar de contar con un impresionante reparto encabezado por Matt Damon, Kate Winsley, Jude Law, o Gwyneth Paltrow, entre otros, y haber pasado por el Festival de Venecia, nunca había recibido tanta atención como en estos días. La cinta narra una epidemia que asola todos los países del mundo y que tiene su origen en Hong Kong, por lo que las similitudes con el actual coronavirus son bastante evidentes.

Muerte en Venecia, la maravillosa película que Visconti estrenó en 1971 a partir de la novela de Thomas Mann.  Un escritor alemán en un hotel veneciano en el que terminaría enamorándose perdidamente de un joven chico de catorce años, sentimiento que le irá consumiendo mientras la decadencia también alcanza a la ciudad en forma de epidemia.. La ciudad imposible construida sobre el agua, un adolescente de una belleza cautivadora y el esplendor de la aristocracia, junto con la banda sonora de Mahler como colofón final de la perfección estética de las imágenes de Visconti hacen de este clásico un imprescindible para pasar este confinamiento.

Pánico en las calles (1950), de Elia Kazan. Una noche, en los barrios bajos de Nueva Orleáns, el rufián Blackie y sus amigos matan a un inmigrante que les había ganado jugando al póker. A la mañana siguiente, el doctor Clint Reed del Servicio de Salud Pública confirma que el muerto tenía la peste neumónica. Para evitar una epidemia que tendría efectos catastróficos, Clint y el capitán de policía Tom Warren tratan de encontrar y aislar a los asesinos.

Y para finalizar nuestras recomendaciones para este encierro COVID´19, una serie española: La pestede Alberto Rodríguez. Dos temporadas de esta saga en la que, en medio de un brote de peste, varios miembros destacados de la sociedad sevillana aparecen asesinados. Mateo, condenado por la Inquisición, debe resolver esta serie de crímenes diabólicos para lograr el perdón del Santo Oficio y así salvar su vida. Una serie rodada en un ambiente oscuro en el que los que menos escrúpulos tienen aprovechan para seguir haciendo dinero, mientras la población sevillana padece la epidemia y vive con desenfreno el que puede ser su último día entre los vivos.

Elogio de la homosexualidad, de Luis Alegre

El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT en conmemoración de los disturbios que tuvieron lugar en Stonewall, un pub del barrio Greenwich Village de Nueva York, en 1969. Los disturbios iniciales derivaron en manifestaciones espontáneas en protesta contra la persecución y la redada policial que tuvo lugar y en la actualidad es reconocida como la primera ocasión en que la comunidad LGBT luchó contra un sistema político y social que perseguía a los homosexuales.

Para celebrar este Día del orgullo, queremos proponeros un libro de Luis Alegre (Madrid, 1977), profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Se trata de Elogio de la homosexualidad, un libro divertido y agudo que empuja a reflexionar sobre nosotros mismos.

El autor nos plantea cómo gran parte de nuestra identidad y comportamiento está pautado de antemano, sin que en realidad hayamos elegido nada. Esto es así porque vivimos en sociedad y las relaciones entre individuos están definidas históricamente de una determinada manera. Existen estereotipos en los que nos enmarcamos y, aunque son modulables y nos permiten márgenes individuales de elección y variación personal, en muchos casos el individuo se amolda al esquema sin reconocer si le hace más o menos feliz. Así, esta ausencia de elección por parte del sujeto desemboca en algunos casos en cierto malestar que la psicología trata como una enfermedad, medicalizando al individuo.

El caso de la orientación sexual podría ser un ejemplo de cómo está pautada la identidad, que puede convertirse en un fallo del sistema.  ¿Qué ocurriría si una de las piezas centrales (la sexual) no encaja según lo previsto en el esquema? En ese caso, a la persona le resulta ineludible dedicar un tiempo a pensar la construcción completa del manual de instrucciones que ha recibido de la sociedad. El autor defiende que, en la medida en que desde la infancia o la primera juventud las personas homosexuales notan que algo falla en los archivos culturales recibidos de nuestros ancestros, se ven obligados a pensar sobre ellos y no aceptarlos como la manera de vivir su sexualidad.

Los homosexuales, al no encajar en los esquemas ya predeterminados en el que ocupar una posición, han podido gozar de una mayor libertad que les puede permitir sacar a la luz el conjunto de reglas y exigencias que estaban ya diseñadas para cada individuo antes de nacer. La tesis de Alegre es que este extrañamiento respecto del modelo ha hecho que los homosexuales hayan ido derribándolo y construyendo sus vidas de un modo mucho más libre y creativo. ¿Cuánto hay de natural y cuánto de construido en lo que somos? Alegre sostiene que sea lo que sea lo que la naturaleza o la cultura ha hecho con nosotros, siempre tenemos margen para decidir qué hacer con eso, y eso precisamente es la libertad.

La vida, el lenguaje, conlleva “paquetes” , “celdillas” que nos “descargamos” y nos dicen qué es y cómo debe comportarse un hombre, una mujer, un novio, una novia, etc. La libertad sería la fuerza para resistirse a la presión por entrar en las celdillas, aunque a los humanos nos resulta inevitable comportarnos dentro de los moldes y construirnos siguiendo patrones prediseñados. La clave de la felicidad y la libertad es no tomar estas construcciones ni tan a la ligera como para quedar a la intemperie (nos sería imposible saber quiénes somos o qué queremos), ni tan en serio como para convertirlas en una cárcel.

Aunque el título pueda parecer que interpela exclusivamente a la comunidad homosexual, o como mucho LGBT, no es así. Bien al contrario, son los heterosexuales los que tienen más que ganar ya que, como se ha mencionado, el libro trata de mecanismos que los homosexuales conocen desde siempre y a los que los heterosexuales no se han tenido que enfrentar. Mujeres y hombres, homosexuales y heterosexuales, jóvenes y no tan jóvenes, todos hallarán en este libro un texto con el que reír y reflexionar. Con este manual de sexualidad inesperado y políticamente incorrecto,  Alegre propone al lector pensar en el deseo y la identidad, en aras de conquistar una mayor libertad y felicidad.

Claus y Lucas, de Agota Kristof

Claus y Lucas es una trilogía que Libros del Asteroide ha publicado en un único volumen, en una edición cuidada hasta el último detalle, algo a lo que nos tiene acostumbrados esta editorial de gusto exquisito.

La autora, Agota Kristof, nació en Hungría y con 21 años cruzó la frontera austriaca junto con su marido y un bebé de unos pocos meses. Se refugiaron en un pueblo de la Suiza francófona, donde comenzó a trabajar en una fábrica y a aprender una nueva lengua. Kristof es un caso de autora que empieza a escribir ya en la edad adulta, tras 30 años exiliada. La II Guerra Mundial, el totalitarismo, el exilio y la soledad marcan esta obra que hoy os proponemos.

Claus y Lucas es la historia de dos hermanos que viven su infancia durante la II Guerra Mundial y a los que acompañamos hasta su muerte. La primera parte de la trilogía, El gran cuaderno, tal vez sea la más de redonda. Se trata de una novela corta escrita con frases breves de estilo cortante y prácticamente sin adjetivos. La novela comienza cuando una madre deja a sus hijos, dos gemelos preadolescentes, en casa de su abuela, a la que nunca han visto, pensando que ahí, alejados de las batallas, sobrevivirán a la guerra. Los niños vivirán a partir de ahí una vida más parecida a un encierro en un campo de concentración que a una infancia en el mundo rural, una historia muy cruda de supervivencia llena de personajes amorales. La narración en primera persona del plural nos transmite la identificación de un hermano con el otro, como si Claus y Lucas no fueran gemelos sino la misma persona.

Con reminiscencias de su propia vida en un pueblo fronterizo de Hungría durante la ocupación soviética, la autora ha sabido tejer un impresionante relato en el que la ficción da cuenta de un mundo socialmente desintegrado.  Un ambiente de degradación moral empapa toda la novela. Los personajes están destruidos física y mentalmente, la guerra los ha arrasado y nadie sabe lo que significa la fraternidad y la solidaridad. Todos los personajes se vuelven miserables y crueles, y la violencia, el abuso físico y la lucha por la supervivencia flotan en el ambiente.

Cuando la guerra aún no ha acabado, uno de los hermanos cruzará la frontera, separándose para siempre los que eran uno. La prueba, la segunda parte de esta trilogía, continúa desde el instante en que Claus cruza la frontera. A partir de ahí parece que Claus ha desaparecido totalmente, emergiendo en torno a Lucas un puñado de personajes secundarios que serán los que cobren peso e importancia en la narración. No sabemos ya si Claus existía, si Lucas tenía un hermano o el primer diario era una ficción. Kristof logra confundir al lector a la vez que nos fascina con su juego literario entre lo real y lo inventado por uno de los hermanos. No será hasta La tercera mentira, novela final de la trilogía, cuando se desvele la identidad del narrador de La prueba.

Para aquellos interesados en seguir indagando sobre esta obra y su autora, os dejamos algunos enlaces:

Imagen de cabecera: John Vachon