Stefano Mancuso y la inteligencia de las plantas

“Hemos tenido que soportar varios desmentidos que han socavado nuestras certezas: tuvimos que abandonar el sistema geocéntrico y reconocer que vivíamos en un planeta insignificante situado en una galaxia marginal del universo; luego tuvimos que admitir nuestra semejanza con otros animales e incluso que nuestros orígenes estaban en algunos de ellos. De modo que ¿qué es más sensato, convertir la inteligencia en un baluarte en defensa de nuestra diferencia con respecto al resto de seres vivos o admitir que el hecho de ser inteligentes nos une a las demás especies de los mundos animal y vegetal?”

Stefano Mancuso.

Las plantas, esas grandes olvidadas. Nos acompañan y embellecen nuestras casas, jardines y bosques. Nos cautivan con sus aromas, nos alimentan, proporcionan oxígeno para nuestra vida y tienen propiedades medicinales. Aún así, las consideramos seres inferiores y carentes de sensibilidad. Y sin embargo, el reino vegetal es imprescindible para nuestra existencia y representa el 81,8% de la vida de nuestro planeta.

Stefano Mancuso (Catanzaro, Italia, 1965), lleva tres décadas dedicado al estudio de las plantas. Es pionero en neurobiología vegetal, profesor universitario, investigador y escritor. Desde 2001 desarrolla su trabajo como profesor en la Universidad de Florencia y en 2005 fundó el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal, donde estudia la fisiología y comportamiento de los vegetales, la biología molecular, la inteligencia y otros campos de la ciencia vegetal.

Este admirador de Darwin, al que su madre le inculcó su amor por las plantas, ha revolucionado la botánica con sus teorías sobre la inteligencia de los vegetales. Su interés por las plantas se desarrolló cuando realizó un experimento para su tesis en los años ochenta. Construyó un recipiente de cristal para estudiar cómo reaccionan las raíces ante la presencia de un obstáculo. Según el conocimiento de la época, la raíz chocaría contra esa presencia inesperada y después se desplazaría en forma de zigzag sobre su superficie, hasta lograr esquivarla y proseguir su camino. Él comprobó que en realidad, algunos centímetros antes del contacto, la raíz ya comenzaba a desviarse, para rodear el problema sin llegar a rozarlo. Las raíces eran capaces de percibir el obstáculo mucho antes de acercarse a él, encontrando siempre la vía más corta para superarlo. Mancuso no esperaba esta reacción de la planta, por lo que dedujo que de alguna manera, la planta podía percibir y decidir. Es decir, que tenía algún tipo de sensibilidad e inteligencia. Desde este punto de vista, no hay diferencia entre las plantas y los animales: ambos intentan resolver problemas para garantizar su subsistencia. Y esa es la definición que Mancuso entiende por inteligencia: la habilidad de resolver problemas.

A partir de aquí su trabajo ha estado dirigido a demostrar que esos seres, que conviven con nosotros y gracias a los cuales nos alimentamos y respiramos, tienen multitud de capacidades que desconocemos. Son capaces de comunicarse, utilizando niveles distintos de lenguaje dependiendo del grado de familiaridad entre ellas. El intercambio de información puede realizarse a través de la química, moléculas que las plantas producen y liberan a la atmósfera. De esta manera, pueden advertir a otras plantas sobre peligros cercanos. Otra vía es a través de las raíces. En un bosque, las plantas están conectadas entre sí a través de una red subterránea e intercambian la información en forma de impulsos eléctricos, además de nutrientes y agua. El botánico explica en el porgrama de RTVE Redes dónde radica la inteligencia de las planta, sus distintos niveles de comunicacion y lo mucho que pueden enseñarnos. Por ejemplo, el respeto por el entorno. “Nunca encontraremos una planta que perjudica o destroza el medio del cual depende su propia vida. Además, como especie, sin duda somos mucho más estúpidos que las plantas, ya que si la inteligencia es la habilidad de resolver problemas, ¿qué problema hay más importante que la propia supervivencia? Los homo sapiens llevamos en la Tierra 300.000 años y ya contemplamos nuestra posible extinción. En comparación, la vida media de las especies del planeta es de cinco millones de años”.

Reflexionemos sobre nuestro antropocentrismo y empecemos a respetar y cuidar a las otras especies que conviven con nosotros, ya sean animales o vegetales. Nuestra subsistencia depende de ello. Las plantas son las grandes desconocidas, sus estrategias de supervivencia y de adaptación han sido totalmente distintas a las de los animales, ya que al tener raíces apostaron por el sedentarismo. Esto las obligó a establecer estrategias de seducción con las especies motrices tremendamente sofisticadas.

En sus libros Mancuso plantea cómo las plantas intercambian información entre ellas, establecen simbiosis o mutualismo con otros seres vivos, se organizan y resuelven problemas. Las plantas nos sugieren la forma de afrontar un futuro más sostenible y son una de las soluciones al cambio climático.

En la biblioteca contamos con varios títulos que nos dan la oportunidad de acercarnos a las teorías de Mancuso y descubrir a esas grandes ignoradas que llevan acompañándonos durante toda la historia de la humanidad.

  • Su primer libro, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, fue escrito junto con Alessandra Viola, una reconocida periodista científica. En él se nos revela que las plantas no son esos seres inmóviles e insensibles que pensábamos. Las investigaciones científicas desarrolladas durante los últimos cincuenta años han demostrado que las plantas se comunican e intercambian información, entre ellas y con los animales, duermen, memorizan, cuidan de sus hijos, tienen su propia personalidad e incluso son capaces de manipular a otras especies.
  • Biodiversos fue publicado en colaboración con el sociólogo Carlo Petrini, fundador del movimiento Slow Food. Mancuso relaciona su visión de las plantas como seres vivos complejos y sofisticados con la visión de Petrini, que pone la alimentación y la agricultura en el centro de la supervivencia humana. Una alimentación de calidad, limpia y justa. El libro es un diálogo donde se vincula la inteligencia humana y la vegetal para establecer un pacto entre el ser humano y la naturaleza.
  • En El futuro es vegetal el autor investiga los diferentes retos a los que se enfrentan las plantas y sus formas de resolverlos, que deberían inspirar soluciones a los problemas que padece la humanidad. Según Mancuso, las plantas consumen poca energía, son fuertes, actúan de forma colectiva, tienen una inteligencia compartida, poseen una increíble capacidad para sobrevivir en entornos hostiles, son capaces de aprender de la experiencia y tienen memoria. Podemos aprender de ellas para solucionar los grandes problemas a los que nos enfrentamos: desertización de la tierra, falta de agua dulce y contaminación. En definitiva, a las consecuencias del cambio climático.
  • En El increíble viaje de las plantas Mancuso reflexiona sobre el hecho de que las plantas se mueven y viajan. Las plantas navegan por el mundo, llegan a islas en medio del océano, consiguen crecer en lugares inaccesibles e inhóspitos, resistieron a la bomba atómica y al infierno de Chernóbil. Incluso se ha conseguido revivir plantas a través de semillas que habían permanecido en el hielo congeladas durante 39.000 años. Las plantas han sido capaces de desarrollarse en todos los habitats conocidos.
  • La nación de las plantas es una obra donde las plantas escriben su carta de derechos desde su punto de vista, mirando el mundo desde la centralidad de la vida y no desde la centralidad humana.
  • Por último, La planta del mundo narra fascinantes historias de los árboles: el papel de los árboles durante la Revolución francesa o en el estudio del Sol; la cooperación de los árboles en un bosque; la relación de los árboles con la música, la historia del árbol de la sabiduría, la de cómo algunos árboles facilitaron la solución de crímenes famosos y cuáles fueron las primeras plantas que viajaron al espacio.

Muchas veces, los humanos tenemos la sensación que los únicos mundos que nos quedan por descubrir son los que se encuentran fuera de la Tierra. Mancuso nos revela que la verdadera aventura está en la Tierra y que los descubrimientos más apasionantes están unidos a la vida de nuestro planeta.

Foto de Hendrik Kespohl en Unsplash

Highsmith cumple 100

Había puesto fin a una vida. Más nadie sabía qué era la vida, todo el mundo la defendía, era lo más valioso, pero él había arrebatado una. Aquella noche había tenido noción del peligro, de que le dolían las manos, del temor a que ella hiciese ruido, pero en el instante de sentir que la vida se le escapaba a la víctima, todo lo demás se había borrado y sólo le había quedado la realidad, la misteriosa realidad de lo que estaba haciendo, el misterio y el milagro de poner fin a una vida. La gente hablaba del misterio del nacer, del principio de la vida. ¡Pero eso era muy fácil de explicar!

Extraños en un tren (1950)

Se cumplen cien años del nacimiento de la escritora de novela negra Patricia Highsmith (1921-1995). Su obra se caracteriza por retratar personajes que hacen de la mentira su forma de vida. En estos tiempos sobresaturados de información y en los que discernir la verdad de la mentira en ocasiones es una proeza, sus libros son especialmente sugestivos. El otro tema sobre el que se basa gran parte de sus libros es que cualquier persona puede convertirse en un asesino o en una víctima, dependiendo de las circunstancias: una idea perturbadora.

Su primera novela, Extraños en un tren (1950), que reescribió por consejo de su amigo Truman Capote, reúne los dos temas: dos personas que viajan en el mismo vagón de un tren, aparentemente normales, aunque uno de ellos es un auténtico psicópata, se cruzan en el viaje y sus vidas cambian para siempre. Hitchcock compró los derechos del libro nada más leerlo y encargó su guión a Raymond Chandler.

Su segundo libro, El talento de Mister Ripley (1955) , inicia la leyenda de su personaje más famoso: Tom Ripley, un estafador, mentiroso, asesino y sexualmente ambiguo que fascina a sus lectores por su falta de ética y su irresistible atractivo psicológico. Adaptada al cine con el título A pleno sol (1959) por René Clément y protagonizada por un Alain Delon que se convierte en el seductor y magnético cazafortunas Tom Ripley, es probablemente la mejor adaptación llevada al cine de la novela de Highsmith, en la que sobresale la música de Nino Rota. Posteriormente también fue llevada a la gran pantalla con su título original por el director británico Anthony Minghella, y protagonizada en este caso por Matt Damon. Otras novelas de esta serie son El juego de Ripley (1974), que comienza con una frase que en boca de Tom Ripley parece toda una declaración de intenciones: “el crimen perfecto no existe”. La versión para el cine se tituló El amigo americano (1977) y fue realizada por el director alemán Wim Wenders, quien planteó una cuidada fotografía y puesta en escena. El protagonista fue Dennis Hopper, que consiguió un Tom Ripley amenazador y oscuro.

Más tarde la italo-estadounidense Liliana Cavani, dirigió una nueva versión de El juego de Ripley, con John Malkovich de protagonista. La máscara de Ripley (1970) , Tras los pasos de Ripley (1980) y Ripley en peligro (1991) completan la serie de este personaje fascinante y turbador. Pero la obra de esta maestra de la novela negra, que llegó a decir que “la vida no tiene sentido si no hay delito en ella”, no se limitó al personaje de Ripley. Escribió novela, libros de relatos e incluso un ensayo Suspense (1966), donde muestra el proceso de creación de una novela de intriga.

En 1952 publicó la novela El precio de la sal bajo el pseudónimo de Claire Morgan. El libro narra la historia de amor de dos mujeres, una joven vendedora de unos grandes almacenes y una mujer casada de clase alta. Fue el primer libro en el que se contaba una historia abiertamente lesbiana, cuyo final no acababa en tragedia. En esta novela no hay asesinatos ni violencia física pero sí la sensación de que en cualquier momento algo terrible va a pasar. Highsmith comparte con la joven protagonista de la novela, Therese, la sensación de abandono y rabia. Su personaje crece en un orfanato mientras que la propia autora tuvo que pasar parte de su infancia con su abuela alejada de su madre. El personaje de Carol está inspirado en la relación que mantuvo con Virginia Kent, una divorciada a la que le arrebataron la custodia de sus hijos. El libro se volvió a publicar en 1990, pero esta vez con el título de Carol y con el verdadero nombre de la autora. En 2015 el director británico Todd Haynes adaptó la novela para el cine. Su puesta en escena es elegante, con una fotografía a cargo de Ed Lachman que recrea el Nueva York de los años cincuenta con una visualidad magnética. Todd Haynes consigue una película estéticamente impecable, de una belleza abrumadora, que hace del excelente trabajo de Cate Blanchett y Rooney Mara su broche de oro. Una película tan deslumbrante como bella.

Otra de sus novelas es Crímenes imaginarios (1965), donde un matrimonio de artistas que vive en el campo, cuya relación está bastante deteriorada, decide separarse. A partir de ese momento, lo que era una relación anodina e incluso vulgar se convierte en una historia de suspense. Su último libro, Small g: un idilio de verano (1995), se publicó un mes después de su muerte. Comienza con el asesinato de un joven a la salida de un cine en Zurich, complicándose la trama con una serie de personajes que gravitan en torno al café y restaurante Jacob’s, que aparece en las guías para homosexuales con una g, lo que significa que es un lugar gay, aunque no exclusivamente.

Highsmith escribió también 38 cuadernos y 18 diarios donde anotó su visión acerca de distintos temas: sus sentimientos contradictorios hacia su madre, con la que tuvo una relación llena de desencuentros, sus problemas con el alcohol, su antisemitismo, su racismo y su homofobia, a pesar de ser lesbiana. Cien años después de su nacimiento nos queda la obra de una escritora controvertida, capaz de contar historias asfixiantes, con personajes moralmente ambiguos, que la han convertido en un referente de la novela negra del siglo XX. Una escritora que vivió rodeada de gatos y caracoles en un pueblecito de Suiza, donde Tom Ripley se ocultaba a pleno sol.

Imagen de cabecera: Fotograma de Extraños en un tren

La sombra de Franco en la Transición. Alfredo Grimaldos

Acaba de cumplirse el primer aniversario de la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo de Cuelgamuros, en el Valle de los Caídos de Madrid, uno de los hechos políticos más controvertidos del 2019. Además, se acaba de aprobar el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, que recoge las peticiones de las víctimas del franquismo y sus familiares, lo que probablemente suscitará polémica entre los que creen que es mejor no recordar y los que piden que no se olvide.

En este contexto, La sombra de Franco en la Transición, publicado en 2004 en Oberón por el periodista Alfredo Grimaldos, puede servir para hacernos reflexionar sobre cuáles son las causas que, más de cuarenta años después de la muerte del dictador, levantan ampollas en algunos sectores de la sociedad. Este libro es una crónica de los sucesos de esos años, una investigación periodística donde los que no han tenido voz, los que lucharon contra la dictadura defendiendo la democracia y la libertad, toman protagonismo cuestionando la versión oficiosa de lo sucedido en esos días. El autor mantiene en el libro la tesis de que durante la Transición no se produjo una verdadera ruptura democrática que permitiera atribuir responsabilidades a los que sustentaban el franquismo, sino muy al contrario, fue un proceso dirigido por los franquistas que querían seguir controlando el aparato del Estado y en el que colaboraron ciertos elementos de lo que se consideraba la oposición, entre ellos Santiago Carrillo, dirigente del Partido Comunista de España.

Muchos de los políticos con una extensa trayectoria durante la dictadura son los responsables de dirigir el cambio, nombres tan relevantes como Manuel Fraga Iribarne, Rodolfo Martín Villa o el propio Adolfo Suárez. En ese proceso de adaptación de las estructuras franquistas a los nuevos tiempos, otras instancias del Estado, como es el caso de la judicatura y las fuerzas y cuerpos de seguridad, tampoco sufrieron ningún cambio, no hubo ninguna depuración del sistema represivo franquista. De esta manera, los jueces del Tribunal de Orden Público (Tribunal de excepción franquista) continuaron en sus puestos, y los policías que torturaron y asesinaron a opositores al régimen siguieron trabajando y, en muchos casos, se les promocionó a puestos superiores ya en plena democracia.

Mientras todo esto ocurría entre bambalinas, en la calle se sucedían las manifestaciones, que unas veces eran reprimidas por la policía y, en otras ocasiones, saboteadas por grupos de extrema derecha, creando una constante sensación de que en cualquier momento se podía revertir el proceso.

El autor también repasa la trayectoria del Rey emérito, Juan Carlos I, desde que es elegido sucesor de Franco por él mismo, hasta su actuación en el periodo de la Transición. Considera que el monarca es parte esencial de esa estrategia de Lampedusa que mantienen los franquistas de “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

La sombra de Franco en la Transición es un libro que no deja títere con cabeza de nuestra historia reciente y que desde luego, no dejará indiferente a ningún lector.

Comportarse como adultos, Yanis Varoufakis

Hay dos clases de políticos. Los que ven las cosas desde dentro y los que prefieren verlas desde fuera. Los que prefieren verlas desde fuera son aquellos que prefieren ser libres para contar su versión de la verdad. El precio que pagan por su libertad es que los que están dentro, los que toman las decisiones importantes, no les prestan la menor atención. Los que viven las cosas desde dentro, por su parte, deben acatar una ley sacrosanta: no ponerse en contra de los que, como ellos, también están dentro, y no hablar nunca con los de fuera sobre lo que hacen o dicen los de dentro. ¿Cuál es su recompensa? Acceder a información privilegiada y tener la oportunidad sin garantía, eso sí, de influir sobre los que tienen poder y condicionar sus decisiones. – Acto seguido, Summers llegó por fín a su pregunta-: Entonces, Yanis – me dijo- ¿Cuál de los dos eres tú?

Conversación mantenida en Washington DC entre Larry Summers (Ex-Secretario del Tesoro de EEUU) y Yanis Varoufakis (Ministro de Finanzas de Grecia).

Es curioso que este dilema que se plantea al inicio del libro se mantenga durante toda su lectura: O estás con nosotros y aceptas nuestras reglas o estás fuera del juego.

Yanis Varoufakis, un outsider de la política, era profesor universitario, un economista reconocido en el mundo académico y escritor, antes de ocupar el cargo de Ministro de Finanzas de Grecia durante la crisis económica más grave que ha sufrido la eurozona. Su mandato fue breve, ya que Alexis Tsipras le nombró Ministro de Finanzas el 27 de enero de 2015, una vez que el partido político Syriza gana las elecciones generales en Grecia y su dimisión se produce tras el referéndum en el que el pueblo griego rechazó el tercer rescate económico de la Troika, el 6 de julio de 2015.

Comportarse como adultos es un libro difícil de definir: a ratos podría pasar por una novela policíaca y, en otras ocasiones, se aproxima al género de terror. Aunque realmente no es más que el relato autobiográfico de uno de los personajes más interesantes y efímeros de la historia de la Unión Europea. Un hombre que se enfrentó al establishment europeo y supo retirarse al perder la batalla.

La historia comienza mucho antes de que Varoufakis llegara al gobierno griego. Si bien es cierto que Grecia arrastraba una debilidad económica manifiesta fruto de una mala gestión, falta de inversiones y multitud de casos de corrupción, no es menos cierto que los fallos estructurales del diseño en la creación de la Unión Europea, el BCE y, finalmente el euro, no facilitaron una solución dialogada y justa al problema griego. El hundimiento de Wall Street y la crisis crediticia que provocó en 2008 desencadena que los bancos europeos dejen de prestar dinero y Grecia se declara insolvente al ser incapaz de refinanciar su deuda a finales del 2009. Los bancos europeos habían estado prestando dinero, sin suficientes garantías de devolución, tanto a empresas como a gobiernos en los años precedentes a la crisis económica, lo que provoca que se encuentren en una situación muy vulnerable, sobre todo los bancos alemanes y franceses.

El primer rescate de Grecia, según el autor, es la manera encubierta que utilizan tanto Francia como Alemania para rescatar a sus bancos, que se encontraban muy afectados por la crisis y en particular debido a la ingente cantidad de dinero que habían prestado a Grecia y, en menor medida, a otros países como España, Italia, Irlanda y Portugal. Tanto Sarkozy, presidente de Francia, como Angela Merkel, en Alemania, decidieron que no podían vender a sus parlamentos el hecho de que sus ciudadanos tuvieran que poner dinero para salvar a sus bancos por su mala gestión. La oportunidad de librarse del enfrentamiento con sus parlamentos les llega en forma de rescate económico a Grecia. La idea era rescatar al estado griego con dinero de todos los europeos, a través de la UE, y ese mismo dinero sería utilizado por el gobierno griego para devolver los créditos a los bancos. Con la obligación como contrapartida de aplicar políticas de austeridad en el gasto que faciliten el pago del crédito concedido como rescate y sus intereses. Una idea redonda para ellos y la vuelta a la esclavitud para Grecia. Esta estrategia alimentó el imaginario colectivo europeo en el que los países del sur somos como la cigarra, mientras los del norte son las hormiguitas de la fábula de Esopo. Es decir, Grecia, España, Italia y Portugal son países que no cumplen con el déficit, están de fiesta continua y, cuando les vienen mal dadas, acuden al resto de Europa para que les solucionen sus problemas. Este era uno de los mantras que algunos dirigentes europeos se dedicaron a difundir.


Esa idea se está vendiendo en la actualidad con el tema de los recursos para enfrentarse a la pandemia por coronavirus y la posibilidad de emitir coronabonos para financiar el gasto provocado por la enfermedad. Países como Holanda, que es prácticamente un paraíso fiscal dentro de la Unión Europea, Alemania y Finlandia se niegan en redondo a su emisión, y el ministro de economía holandés ha utilizado, una vez más, la idea de que no somos países de fiar y no contenemos nuestro déficit.


Varoufakis se opuso a los rescates a los que fue sometido el pueblo griego, denominando los planes de rescate de la troika como Rescatistán. Su idea principal, que mantiene durante todo el libro, es que es necesaria una reestructuración de la deuda y no más rescates imposibles de devolver.
Su plan era pagar íntegramente las deudas al FMI y a los inversores privados. El dinero adeudado al BCE, durante la época en que fue dirigido por Trichet y que consistía en los bonos SMP, era una cantidad que no debía haber llegado nunca a Grecia y menos en las condiciones en las que se hizo. Por culpa de estos bonos, Grecia entra en un círculo vicioso que consiste en pedir dinero prestado al BCE para después pagar al BCE y liquidar los bonos. Como los estatutos del BCE no le permiten cancelar esta deuda, lo que propone el autor es seguir el camino del Tesoro británico, que consiste en convertir estos bonos en bonos a perpetuidad, lo que devengaría una tasa de intereses pero sin fecha de vencimiento ni caducidad. El canje de los bonos antiguos por los nuevos permitiría al BCE registrarlos.

Por último, la mayor cantidad de deuda corresponde a los dos rescates, y es la cuantía que Grecia debe a los contribuyentes europeos. El planteamiento del autor es que dicha deuda se canjearía por bonos del Estado griego a treinta años, no habría quita pero sí dos condiciones: los pagos anuales quedarían en suspenso hasta que la renta del país se recuperase y alcanzase un nivel; y en segundo lugar, la tasa de interés estaría vinculada a la tasa de crecimiento de la economía. Estas medidas habrían sido suficientes para provocar un crecimiento de las inversiones en Grecia y habrían supuesto el fin de la recesión. Sin embargo, cualquier propuesta que entraba en colisión con el plan de la Troika para Grecia era tomada como una declaración de guerra. Varoufakis argumenta que la lógica en las medidas de la Troika no existía; lo importante era no cuestionar su autoridad, aunque los acreedores no recuperaran su dinero. Sus medidas no se podían contradecir y menos por un gobierno de izquierdas que podía servir de inspiración a otros gobiernos europeos asfixiados por las políticas de austeridad de la Unión Europea.


Es curioso que, cinco años después de los hechos que narra el libro e inmersos en una crisis sin precedentes provocada por la pandemia del coronavirus, países como la Alemania de Ángela Merkel vean con buenos ojos aplicar alguna de las propuestas que Varoufakis mantuvo en su plan de reestructuración de la deuda. Me refiero a que ahora están hablando de la posibilidad de emitir bonos a perpetuidad por parte de los Estados miembros de la UE que lo precisen. Una manera de financiarse pagando unos intereses bajos y sin fecha cerrada de vencimiento. También Francia ha propuesto la emisión de bonos vinculados al crecimiento.

Varoufakis diseñó toda una estrategia económica para negociar con la Troika que incluía, tanto la reestructuración de la deuda, como un plan de salida del euro, por si las negociaciones no se podían reorientar hacia un programa de reestructuración de la deuda. Un plan audaz que sirviera de transición entre el euro y la vuelta a la antigua moneda griega, el dracma.


Este libro está repleto de traiciones, enfrentamientos, desafíos y mentiras. La descripción de infexibilidad y de la dureza de la Troika; la falta de visión de los líderes y técnicos europeos, junto con su falta de empatía y solidaridad; el déficit de democracia interna de un órgano como el eurogrupo que un día decidió, sin más, expulsar a Varoufakis de la sala donde estaban reunidos, sin precedente alguno en la historia de la UE, y el inmenso poder de unos cuantos funcionarios en la sombra, refleja cómo actúa la gran familia europea cuando se plantean ideas que contradicen sus férreos pilares neoliberales. Este libro deja muy claro que entre Los Soprano o Sucesión no hay mucha diferencia.

Yanis Varoufakis. Comportarse como adultos: mi batalla contra el establishment europeo. Barcelona: Deusto, 2017.