Una colección que no deja de crecer

En las bibliotecas universitarias nos guiamos por distintos criterios a la hora de seleccionar los fondos que van a formar parte de nuestra colección, ya que, lamentablemente, no podemos adquirir todo lo que se publica en todas las materias.

Lo primero que hacemos es asegurarnos de que disponemos de ejemplares de toda la bibliografía básica recomendada en las asignaturas de los estudios oficiales de la UNED. Cada curso, en comunicación con los equipos docentes, realizamos un proceso de revisión bibliográfica, tanto de las nuevas asignaturas que se incorporan, como de las antiguas, que siempre sufren modificaciones. Buena parte de la bibliografía se edita en papel, pero cada vez más disponemos de bibliografía recomendada también en formato electrónico. Además, en función de la disponibilidad presupuestaria, procuramos cubrir toda la bibliografía complementaria.

El resto de fondo en papel lo forma una importante colección de referencia con obras de consulta y diccionarios especializados en varios idiomas, fondos adquiridos con cargo a los departamentos docentes que son procesados y custodiados en la biblioteca, y aquellos donativos o legados que recibimos y consideramos adecuados por su relevancia para formar parte de la colección.

En una biblioteca como la central de la UNED, con un fondo voluminoso en acceso abierto repartido en seis plantas, es indispensable ser minucioso en el orden y mantenimiento de la colección. Periódicamente llevamos a cabo inventarios de la colección en soporte papel,  lo que nos permite detectar ejemplares deteriorados por el uso o mal colocados u otros que se han quedado obsoletos y ya no se prestan. Esta revisión es una oportunidad para reponer ejemplares y mejorar el estado de la colección.

Este último curso hemos hecho un esfuerzo importante por mejorar y actualizar la colección de literatura contemporánea. Se han adquirido los últimos premios nacionales, algunos de los últimos Premio Goncourt, mucha literatura traducida por editoriales independientes que están realizando una importante labor de difusión de autores inéditos en nuestro país y algunos clásicos que pedían ya ser renovados.

A modo de aperitivo, os dejamos algunos de los títulos que se han adquirido recientemente y que ya podéis reservar en la biblioteca central para llevároslos en préstamo:

El precioso trabajo de formar y mantener una colección de libros exige movimiento constante, tanto de los fondos físicos que demandan su espacio, como de la labor del bibliotecario, que debe estar al día en lo que se publica y en lo que necesitan sus usuarios. Así que seguiremos completando con el mismo gusto la colección en el resto de materias. Confiamos que estas nuevas adquisiciones sean de vuestro agrado. Están esperándoos en la Biblioteca Central y pronto también en Campus Norte.

Imagen de portada Davyd Markovskyi

Libros bajo el sol: literatura española contemporánea

La literatura española tiene una salud de hierro. Generación tras generación, la calidad de los textos se mantiene y sus historias continúan atrapando al lector. Los amantes de la literatura esperan impacientes las nuevas publicaciones de sus autores preferidos. En las últimas décadas, nuevos novelistas se han ido incorporando al panorama literario de nuestro país. Muchos de ellos nacieron al final de los años 60 o principios de los 70 del siglo pasado, pero también encontramos autores jóvenes, pertenecientes a la denominada Generación X, que han sorprendido con sus novelas y se han ganado un hueco entre los lectores. En la biblioteca hemos seleccionado alguno de estos autores y sus obras como propuestas de lectura para este verano.

Kiko Herrero (Madrid, 1962). Trabajó como programador de conciertos en la sala madrileña Rock Ola. En 1985 abandona Madrid y se va a vivir a Paris, donde dirige la galería de arte Éof. Herrero cuenta que empezó a escribir libros por casualidad. En 2014, el editor Paul Otchakovsky-Laurens le propuso un contrato editorial después de leer algunas historias sobre su juventud en el Madrid posfranquista. Así nace su primera novela, Sauve qui peut Madrid, que se tradujo en España como Arde Madrid (Sexto Piso, 2015). Es la crónica de una generación anhelante de libertad, que había vivido los últimos estertores del franquismo y el comienzo de la democracia. Un periodo que transcurre entre colegios opresivos, serenos y señoras en bata, manifestaciones, conciertos, drogas y fiestas punkis. Arde Madrid es una novela llena de humor negro, pero también de candidez. Su segunda novela, Clínico (Editorial Dosmanos, 2020), se basa en una experiencia que vivió hace unos años cuando un error de un diagnóstico médico le puso a las puertas de la muerte. Durante esos días comenzó a recordar acontecimientos de su pasado.

Juan Mayorga (Madrid, 1965). Dramaturgo y guionista. Su obra ha traspasado nuestras fronteras y es representada en los principales teatros europeos. Ha colaborado con compañías como Animalario y ha trabajado para el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Actualmente dirige la Cátedra de Artes Escénicas de la Universidad Carlos III de Madrid. Entre los premios que ha recibido se encuentran el Premio Nacional de Teatro en 2007 y el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2013. En 2018 fue elegido miembro de la Real Academia Española con el sillón ”M”. Mayorga considera el teatro como el arte de la reunión y la imaginación. Sus obras pretenden ser una reflexión sobre “cómo utilizamos las palabras y cómo las palabras nos utilizan a nosotros”. Tiene más de treinta obras de teatro publicadas. La primera obra que escribió fue Siete hombres buenos, a la que siguieron otras como Más ceniza (1993), El traductor de Blumemberg (1993), Cartas de amor a Stalin (1997), El gordo y el flaco (2001), Animales nocturnos (2003), Hamelin (2005), Fedra (2007), La paz perpetua (2007), Reikiavik (2012), La intérprete (2018). Además, como dato curioso, contaros que leyó su tesis doctoral en la UNED.

Marta Sanz (Madrid, 1967). Escritora, editora y crítica literaria, ha colaborado con medios como Babelia de El País, la revista Mercurio y la página web La tormenta en un vaso. Ha escrito novela, poesía y ensayos. Con su novela Susana y los viejos (Editorial Destino, 2006) quedó finalista en el premio Nadal del 2006. En Lección de anatomía (Editorial Anagrama, 2014), utiliza su vida como material literario y con su novela negra Black, black, black (Editorial Anagrama, 2010), quedó semifinalista del premio Herralde 2009, en esta obra aparece por primera vez el detective homosexual Arturo Zarco, protagonista también de Un detective no se casa jamás (Editorial Anagrama, 2012) y Pequeñas mujeres rotas (Editorial Anagrama, 2020). Su novela, Daniela Astor y la caja negra (Editorial Anagrama, 2014), describe una época, la de la Transición española, a través de los ojos de una niña cuyo paso a la adolescencia coincide con esos años. Es el momento del fantaterror, la tercera vía y el destape. La búsqueda de una personalidad propia por parte de esta adolescente se mezcla con datos reales de la época, tomados de los periódicos y las noticias de televisión.

Isaac Rosa (Sevilla, 1974). Escritor y periodista. Es columnista del periódico eldiario.es y colabora con la Cadena Ser y la revista mensual La Marea. También trabajó en el diario Público y la revista satírica El jueves. Se dio a conocer con su novela de humor ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (Editorial Seix Barral, 2007). Su novela El vano ayer (Editorial Seix Barral, 2004), obtiene el premio Rómulo Gallegos (2005). En ella, el autor, se aproxima al franquismo desde un punto de vista inédito. Cuenta la historia de un viejo profesor que se ve envuelto en un confuso incidente que le conduce a su expatriación. La reconstrucción de su historia nos va a permitir conocer la de un estudiante desaparecido. En El país del miedo (Editorial Seix Barral, 2008), retrata cómo se construyen y propagan los miedos. La mano invisible (Editorial Seix Barral,2011), describe el mercado laboral a través de unos personajes que trabajan sin descanso y sus vivencias en relación al mundo del trabajo. Su última novela, Feliz final (Editorial Seix Barral, 2018), reconstruye un gran amor empezando por el final. La novela narra los deseos, expectativas, errores, mentiras y también los momentos felices de una pareja

Sara Mesa (Madrid, 1976). Filóloga y periodista, comenzó escribiendo poesía, aunque es conocida por su obra narrativa que se compone de libros de cuentos y novelas. En 2019 publica Silencio administrativo: la pobreza en el laberinto (Editorial Anagrama, 2019), un ensayo sobre la pobreza, los desahucios y las trabas burocráticas que sufren las personas que luchan por salir de esta situación. Entre sus novelas destacamos: El trepanador de cerebros (Editorial Tropo Editores, 2010), Un incendio invisible (Editorial Anagrama, 2017), Cuatro por cuatro (Editorial Anagrama,2012), Cicatriz (Editorial Anagrama, 2015), Cara de pan (Editorial Anagrama, 2018) y Un amor (Editorial Anagrama, 2020), su última obra, que gira en torno a una comunidad y sus integrantes, donde asoman los conflictos y las obsesiones. La protagonista de esta novela se enfrenta a temas como los límites del lenguaje y de los sentimientos, la violencia, el poder, el amor y la soledad.

Irene Vallejo Moreu (Zaragoza, 1979). Estudió Filología clásica, especializándose en la investigación y divulgación de los autores clásicos. Compagina este trabajo con su actividad literaria. Ha publicado diversos libros, entre los que se encuentran: La luz sepultada (Paréntesis Editorial, 2011), novela de suspense; El silbido del arquero (Editorial Contraseña SC, 2018), donde plantea una historia de aventuras y amor, ambientada en tiempos legendarios, que recuerda los conflictos contemporáneos. En 2020 gana el Premio Nacional de Ensayo con su libro El infinito en un junco (Editorial Siruela,2021), donde ofrece un viaje por la historia del libro. Pasando de los libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz. También es un viaje por los hechos históricos que unen a los clásicos con el mundo contemporáneo. La aventura se inicia en la Grecia del siglo III a.C. y finaliza en Kentucky, en los años 30 del siglo pasado con las bibliotecarias a caballo. Un recorrido por la historia de las palabras, de los relatos y de la imaginación.

Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984). Escritor y crítico literario. Es uno de los autores más relevantes de la actual narrativa en español. Ha publicado varias novelas entre las que se encuentran: Los que duermen (Salto de Página, 2012); El cielo de Lima (Salto de Página, 2014); Kanada (Sexto Piso, 2017); Ni siquiera los muertos (Sexto Piso, 2020). Su última obra, Ni siquiera los muertos, gira en torno a una persecución, la que comienza el soldado Juan de Toñanes tras un indio herético, el Padre. Esta búsqueda sin tregua les conducirá por distintas épocas y lugares en una huida hacia adelante que comienza en el México recién conquistado del siglo XVI y que concluye en la actualidad, en la América de Trump. Esta novela, además de relatar la crónica de dos hombres sin hogar, reivindica la justicia para los perdedores de la Historia.

Luna Miguel Santos (Alcalá de Henares, Madrid, 1990). Poeta, periodista, editora y escritora de narrativa, ensayo y literatura infantil. Ha sido redactora y editora de la revista PlayGround. Actualmente colabora con sus artículos y columnas de opinión en medios como El Cultural, eldiario.es o S Moda. Es autora de siete libros de poemas, una novela, El funeral de Lolita (Editorial Lumen,2018) y de los ensayos feministas El coloquio de las perras (Editorial Capitán Swing, 2019), donde reivindica a escritoras latinoamericanas y de Caliente (Editorial Lumen, 2021), un ensayo sobre la novela erótica y el poliamor. La tumba del marinero (Editorial La bella Varsovia, 2020), es uno de sus libros de poemas, en él nos habla de la supervivencia en la edad adulta. Está dividido en diez partes y en cada una de ellas profundiza en un tema, hablándonos del amor, la madurez, la familia, la enfermedad, las drogas, el sexo y la muerte.

Andrea Abreu (Icod de los Vinos, Santa Cruz de Tenerife, 1995). Periodista y escritora. Ha trabajado en numerosos oficios, ha sido becaria, camarera y dependienta de una marca de lencería. Como periodista ha colaborado con diferentes medios como el diario 20 Minutos o Tentaciones de El País. Antes de escribir su primera novela, había publicado el poemario Mujer sin párpados (Versátiles, 2017) y el fanzine Primavera que sangra (2017, reeditado en 2020 por Demipage) y algunos textos literarios en antologías. En 2017 se mudó a Madrid para estudiar un Máster. Su primera y hasta ahora única novela es Panza de burro (Editorial Barrett, 2020), que ha sido todo un éxito literario. Cuenta el verano de dos niñas, casi en la pubertad, que viven en un pueblo del interior de Santa Cruz de Tenerife. La narración transita por distintos temas que logran que, en algún momento, nos sintamos identificadas con las historias de las protagonistas. El descubrimiento de la sexualidad, la realidad de las clases sociales, la crueldad, la homofobia y el machismo, los problemas de alimentación relacionados con el cuerpo de la mujer, temas actuales que la autora narra desde la perspectiva de estas dos niñas.

Foto de Markos Mant en Unsplash

Paseos y viajes musicales

La música es una excelente compañera de viaje, que entretiene en los trayectos y nos acompaña en las vacaciones. Los viajes solemos asociarlos con canciones y melodías que nos permiten recordar los momentos vividos.
Schopenhauer afirmaba que la música era la imagen directa del mundo, un lenguaje universal y privilegiado a través del cual se expresan las distintas manifestaciones de la realidad.
El poder descriptivo de la música se impuso en el Romanticismo a través de la música programática. Es algo parecido a poner una banda sonora a una imagen, idea o sentimiento que el compositor suele expresar en el título de la obra, o haciendo referencia a un poema o a un texto literario. La música pretende trascender y significar algo más que sonidos. La sugerencia imaginativa que nos trasmite es capaz de hacernos viajar a mundos reales e imaginarios.
En el siglo XIX los movimientos nacionalistas llevaron a muchos compositores a inspirarse en sus países para desarrollar sus ideas musicales. Así surgieron muchas obras que nos trasladan a los paisajes y pueblos de estos músicos, basándose en su folklore.
Los viajes de Felix Mendelssohn  por Europa le sugirieron algunas de sus obras más importantes: la Sinfonía nº 3 (la Italiana), la Sinfonía nº 4 (la Escocesa) y la obertura Las Hébridas. La italiana es un canto al sur soleado y vibrante y sugiere la algarabía en las calles. La tercera sinfonía evoca una Escocia gris y sombría, con el sonido agudo de las gaitas, y Las Hébridas, es el resultado de sus impresiones al visitar la mágica gruta de Fingal en el archipiélago escocés.
En la música de Edward Elgar (1857-1934) no se reconocen elementos de la tradición musical inglesa. Sin embargo, la semejanza entre la típica línea melódica del músico, con amplios saltos y tendencia a la caída, y la entonación del habla británica, pueden ser la explicación de que su música suene a inglesa. Su marcha Pompa y Circunstancia y las Variaciones Enigma son algunos de sus mayores éxitos, que nos recuerdan al aroma de una humeante taza de té y nos trasladan a la abadía de Westminster o al Palacio de Buckingham. Vaughan Williams (1872-1958) eligió un lenguaje musical más cercano y comprensible. Su música tiene el poder tanto de evocar la atmósfera y los sonidos de las ciudades (Sinfonía Londres) como de hacer referencia a la campiña inglesa (Sinfonía pastoral).
El gran compositor finlandés Jean Sibelius (1865-1957) escribió siete sinfonías inspirándose en el paisaje de lagos helados, glaciares y bosques de Escandinavia. Su lenguaje musical está impregnado del entorno natural que tanto condiciona la vida y el carácter de los pueblos nórdicos. El conocido poema sinfónico Finlandia refleja su talento descriptivo y sentido patriótico, durante la lucha del pueblo finés por la independencia de Rusia.
La música de Edvart Grieg (1843-1907) nos acerca a las montañas y nos anima a hacer un crucero por los fiordos noruegos. La suite Peer Gynt es una de sus piezas más relevantes e interpretadas. Adaptó muchos temas y canciones del folklore de su país, contribuyendo a crear una identidad nacional.
Con la Sinfonía alpina de Richard Strauss (1864-1949) nos vamos de excursión a los Alpes bávaros, descubriendo prados floridos, cascadas y valles. El compositor emplea toda la variedad cromática de la orquesta para transmitir las impresiones que le invaden en su ascenso hacia las montañas que le vieron nacer y morir.
En el siglo XIX, Viena era la capital del Imperio austrohúngaro y la corte más esplendorosa del mundo, donde se celebraban espectaculares fiestas y bailes. El conocido vals El Danubio Azul, compuesto por Johann Strauss hijo (1825-1899), invita a un paseo musical por la capital austriaca.
Los compositores checos Bedrich Smetana (1824-1884) y Antonín Dvorak (1841-1904) seleccionaron melodías y ritmos de danzas populares bohemias para su música programática. El célebre poema sinfónico Moldava, de Smetana, describe el discurrir del río Moldava desde su nacimiento hasta desembocar en el Elba, y su paso por bosques y pastizales hasta llegar a Praga.
Basta un solo compás de la música del genial Mussorgsky (1839-1881) para imaginar un paisaje ruso. En sus originales armonías incorporó melodías de canciones populares rusas, consiguiendo un efectismo y lirismo avasallador, que refleja el alma del pueblo ruso.
Continuamos nuestro viaje por el continente americano, visitando el impresionante Parque Nacional Gran Cañón, en el norte de Arizona. La Suite del Gran Cañón de Ferde Grofé (1857-1934) es capaz de transformar en música la grandiosidad del paisaje que excavó el río Colorado.
De la mano de la Rhapsody in Blue, de George Gershwin (1898-1937), el compositor norteamericano que fusionó la música clásica con el jazz, nos adentramos en el ritmo trepidante de las calles repletas de viandantes, tráfico y sirenas de Nueva York. La Obertura cubana, otra muestra del lenguaje renovador de Gershwin, que compuso tras pasar dos semanas en la Habana y quedar cautivado por sus ritmos, nos empapa del sabor caribeño de Cuba.
Isaac Albéniz (1860-1909) utilizó ritmos de danzas españolas en la suite para piano Iberia, que evoca lugares tan dispares como el barrio madrileño de Lavapiés o la ciudad de Almería. En las Noches en los jardines de España, de Manuel de Falla (1876-1946), se describen lugares tan pintorescos como El Generalife de La Alhambra, con \”impresiones sinfónicas” para piano y orquesta, que traen a nuestra memoria el fluir del agua en las fuentes y el aroma de los siempre verdes arrayanes.
Aunque este viaje músical no tiene límites, con la Copenhague Steam Railway Galop del compositor danés Hans Christian Lumbye (1810-1909), que recrea los sonidos de un tren de vapor, llegamos a nuestra estación de destino con una maleta cargada de música para viajar.
Cristina Fernández

¡Viva la ópera!

2021 es un año en el que la ópera adquiere gran protagonismo al conmemorarse el centenario del nacimiento de los famosos tenores Giuseppe Di Stefano (1921-2008), Franco Corelli (1921-2003) y Mario Lanza (1921-1959), y cumplirse cien años del fallecimiento del también aclamado cantante Enrico Caruso (1873-1921).

La ópera es uno de los espectáculos más completos, intensos y emocionantes que continúa vivo pese a formar parte de la vida cultural europea desde hace más de 400 años. Hasta no hace mucho tiempo, la gente acudía a la ópera a divertirse, como hoy se puede ir al cine, al teatro o a un musical. Los valores que la hacían entretenida y apasionante siguen formando parte de su esencia. En la actualidad se siguen escribiendo nuevas óperas, que se van incorporando a los repertorios y se recuperan algunas que pasaron de moda. La escenografía también se renueva siguiendo las tendencias más modernas y los directores de escena tienden a descontextualizar las óperas cambiando el lugar y la época de las versiones originales. Estas visiones atrevidas desvelan la universalidad de las historias que se cuentan, pero también son objeto de polémica.

Aunque existen muchos estilos y algunas óperas son más accesibles que otras, en general, todas son asequibles para cualquier persona con ganas de pasar un buen rato, solo hay que acercarse a ellas de forma natural, olvidando los tópicos que las rodean. 

Hoy en día contamos con todos los recursos necesarios para deleitarnos con la ópera. En internet o en la biblioteca tenemos a nuestro alcance resúmenes de los argumentos, libretos, información sobre los compositores y los cantantes, grabaciones, y muchas cosas más, que facilitan entrar en el mundo de la ópera sin complejos y disfrutar como el más entendido.

Como en cualquier tema hay mucho que aprender, pero unos conocimientos básicos que vamos a desarrollar a continuación son suficientes para comenzar a entenderla y disfrutarla. 

Las óperas no tienen siempre la misma estructura, pero en general constan de una obertura y de tres o cuatro actos divididos en cuadros y escenas

La obertura es una especie de introducción, que en ocasiones recibe el nombre de preludio, dónde aparecen los temas musicales de la primera escena o de toda la ópera. Generalmente es una pieza orquestal breve que se ejecuta antes de subir el telón, con la intención de que los espectadores se familiaricen con la obra. Muchas oberturas, especialmente las de los primeros compositores italianos, comienzan con un fuerte acorde para captar la atención del público. Suelen durar unos minutos, pero los preludios de Parsifal o Tännhauser de Wagner, llegan hasta los 15 minutos.

Los actos vertebran la estructura dramática de la ópera como en una obra de teatro. En la partitura, al principio de cada acto, aparece la descripción detallada del lugar dónde se desarrolla y de los personajes que intervienen. Los cuadros establecen el ambiente propicio a cada situación de la trama mediante los decorados y las escenas marcan los cambios de personajes a lo largo de la obra.

Los coros, arias, arietas, recitativos, números de conjunto (dúos, tercetos, cuartetos, etc.) y ballets se van sucediendo en función del argumento de la ópera.

Siguiendo con la terminología operística, vamos a hablar del aria o canción interpretada por un solista que en general comprende a las piezas melódicas, que contrastan con la parte recitada (recitativo). El aria permite al cantante expresar los sentimientos del personaje que representa y lucir su voz. La arietta, es un aria más breve y por lo general más ligera. En las óperas belcantistas, se suelen emplear los términos cavatina cabaletta. La cavatina es un aria lenta, expresiva y melódica o designa a la primera parte de un aria con las mismas características. La cabaletta  es la parte conclusiva del aria o el aria rápida en la que el cantante despliega su virtuosismo vocal y que generalmente acaba en un agudo final mantenido para deleitar al público.

Los dúos, tercetos y cuartetos son arias escritas para dos, tres o cuatro personajes principales y como colofón de algunas escenas suele presentarse el concertante, compuesto por varios personajes (de seis a nueve) entre los que se distribuye el canto. También hay pasajes compuestos exclusivamente para coro que se utilizan para representar acciones de multitudes.

La voz es el instrumento más representativo de la ópera, siendo lo más frecuente diferenciar entre voces adultas femeninas y masculinas.

Las voces de mujeres, de más aguda a más grave, se denominan sopranos, mezzosopranos y contraltos, mientras que en que los hombres encontramos tenores, barítonos y bajos. Esta clasificación se realiza en función de la tesitura o la parte del registro o extensión total de una voz, en el que se produce la mejor calidad sonora y que por tanto se usa más frecuentemente. Coloratura es otro término empleado en la ópera para designar la habilidad de las sopranos para realizar notas muy rápidas o adornos dentro de su tesitura.

Las sopranos y los tenores suelen representar los papeles protagonistas en las óperas. Tradicionalmente son los cantantes más reconocidos y que en ocasiones responden al prototipo de divo. La espectacularidad de sus agudos, sobreagudos y agilidades vocales son un gran reclamo para el público. 

Para escuchar por primera vez una ópera, lo mejor es buscar una que no sea muy larga con un argumento que nos resulte atractivo y escucharla gradualmente en diferentes sesiones. 

Comenzaremos por oír solamente la obertura y algunos arias y números de conjunto interpretados por los personajes principales. Muchísimas de estas partes os resultarán familiares porque las conocemos a través de la publicidad o del cine. Después ya no será difícil que os apetezca escuchar la ópera completa.

Hay óperas románticas que cuentan desgarradoras historias de amor, grandes tragedias y dramas clásicos, mientras que otras son cómicas y cuentan con argumentos muy simples que facilitan que nos centremos en escuchar el maravilloso canto y la música.

Entre las óperas más representadas y atractivas podemos destacar: La BohémeTurandotEl barbero de SevillaCarmen, La Traviata , RigolettoAída, Otello,  Las bodas de FígaroLa flauta mágicaMadame ButterflyToscaLos cuentos de HoffmannPorgy and Bess,  FaustoPayasos o Elholandés erranteaunque hay muchísimas más que seguro que también os pueden cautivar.

Os recordamos también que tenéis a vuestra disposición en la biblioteca Central una colección de óperas en DVD que os puede acercar a la experiencia de ver una ópera en directo.

Finalmente animaros a escuchar la lista de música que hemos creado en Spotify, en la que hemos incluido algunas oberturas, arias y  números de conjunto de la ópera La Traviata de Giuseppe Verdi, de Tosca de Giacomo Puccini y de El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini. 

Cristina Fernández