Indies, hipsters y gafapastas: crónica de una dominación cultural

Néstor Prades Gargallo

Indies, hipsters y gafapastas es un profundo e inteligente análisis sobre las implicaciones sociales y políticas de algunos conceptos que ya desde hace años han entrado a formar parte de nuestro vocabulario, tales como: indie, hipster, cultureta o gafapasta. Su autor, Victor Lenore, perteneció a esta ‘subcultura’ y, renegado de ella, nos ofrece, siempre desde una visión crítica, cuáles son sus hábitos de consumo, cómo fueron sus orígenes y por qué principios se rige. Así el hipster sería la actual evolución de lo que en los noventa eran los indies, y ambos los podríamos agrupar en la socorrida etiqueta de ‘modernos’.

Lenore no escatima esfuerzos para desacreditar todos los mitos culturales idealizados por el hipsterismo, calificando su cultura como profundamente elitista, clasista y aburguesada. La cultura favorita de la clase dominante que, al amparo del capitalismo, promueve el individualismo y el consumo descarnado. Aquí lo importante es ser cool, dejarse llevar por el postureo y aborrecer todo lo que pueda parecer popular. Una cultura que se autodefine como underground pero que, según el autor, ya desde sus inicios se ha compuesto por jóvenes blancos de clase media sin ningún interés por denunciar o prestar atención a los problemas sociales que genera la sociedad capitalista. Personajes de la escena como DJ Diplo, Michael Stipe o Morrisey; revistas culturales como Vice, Jot Down o Rock de Lux; festivales de música como Primavera Sound o Sónar, pasan por las garras del autor para denunciar su falta de compromiso en algunos casos, su acercamiento a la derecha más fascista en otros, y el profundo esnobismo característico de todos ellos.

En definitiva Lenore descubre a una masa social atraída por los postulados culturales que impone Radio 3 y las revistas de tendencias, incapaz de asumir ciertos gustos para no parecer choni y que, por lo tanto, carece de cualquier atisbo de autodefinición personal. Para el autor la identidad de un hipster no se define por cómo es, sino por lo que consume (la música que escucha, los libros o revistas que lee, el cine que ve o  la ropa que viste), productos impuestos de antemano por el mercado y los medios de comunicación que los convierten en atrayentes y modernos a su antojo.

Un libro polémico que está generando gran debate especialmente entre todos aquellos que crecieron bajo el amparo de la cultura pop anglosajona de los años ochenta y noventa. Se recomienda leer este libro sin prejuicios, y con la mente abierta para asumir un buen puñado de golpes que pueden derrumbar muchos de nuestros más afirmados iconos culturales.

Modernidad y holocausto, Zygmunt Bauman

Beatriz Tejada

Zygmunt Bauman es uno de los pensadores europeos más relevantes de la actualidad. Nacido en Polonia en 1925 en el seno de una familia judía, enseñó Filosofía y Sociología en la Universidad de Varsovia. En 1968 tuvo que abandonar su país a causa de la política antisemita desarrollada por el gobierno comunista después de las protestas estudiantiles de marzo. Desde 1971 reside en Inglaterra, donde ejerce como profesor emérito de la Universidad de Leeds.

El Holocausto perpetrado por el régimen nazi se ha convertido en el símbolo universal de la maldad. Los miembros del partido nazi han sido caricaturizados como moralmente depravados, mientras el pueblo judío ha interpretado la shoah como el desenlace inevitable de un antisemitismo ancestral. Sin embargo, la obra de Bauman comienza por disentir de la existencia de un antisemitismo superior en Alemania al del resto de Europa antes del ascenso de Hitler al poder. Así mismo defiende que el comportamiento de la gran mayoría de los miembros de dicho partido no era anormalmente sádico sino que simplemente obedecían órdenes, tal y como Eichmann declaró incesantemente durante su juicio en Jerusalén en 1961. Partiendo de estos principios, la tesis que el autor defiende en Modernidad y holocausto es que la singularidad del exterminio nazi se debe a que no se trata de una barbarie acometida de modo espontáneo o desorganizado sino todo lo contrario: es una consecuencia lógica (aunque no inevitable) de la Modernidad. El Holocausto se gestó y se puso en práctica en nuestra sociedad moderna basada en la razón instrumental. La organización burocrática abre una distancia entre las acciones y sus efectos que provoca la desmoralización de los actos. Esta distancia es la que permite que resultara razonable el exterminio en términos de ingeniería social al no ver las injusticias que provocan nuestras acciones. Y éste es el problema específico que Bauman, desde la sociología, intenta comprender para que no repitamos en el futuro.

Zygmunt Bauman en la biblioteca