Octaedro. Julio Cortázar

Antonio Ortega

Publicado en 1974, Octaedro reúne, como su propio título indica, ocho historias disímiles que, sin embargo, podrían ser partes integrantes de una totalidad, las caras de una misma figura. Cuando parecía que Julio Cortázar lo tenía difícil, después de una serie de libros y cuentos magistrales, fue capaz de deslumbrar de nuevo a sus lectores con unos relatos no ya de altísima calidad, sino renovadores de un género que se juzgaba ya casi sin vías posibles de cambio y ampliación.

Cubierta de la ed. de Civilizaçao Brasileira,
 Rio de Janeiro, 1975

Ocho cuentos en los que, fijando sus obsesiones personales y las que surgen del tiempo que le tocó vivir, se muestra una multiplicad evidente de temas, estructuras y modos de lenguaje. El lector se va a encontrar, a la vez, con aburridos matrimonios y con amores ardientes; con viajes e itinerarios tan usuales y cotidianos como con otros violentos e impetuosos; desde misterios y enigmas literarios y existenciales hasta momentos tan mundanos y conmovedores como son la pena y el llanto ante el dolor y la soledad. Son las caras diferentes de un poliedro dibujado con un lenguaje que se ciñe a la naturaleza propia de cada relato, y donde es que es capaz de encontrar esa difícil unidad que nace de lo diverso. Esta capacidad es la que concede excepcionalidad a este volumen de cuentos imprescindibles.
  Los cuentos que componen Octaedro, actúan a modo de agentes instigadores ante un lector que trata de entender sus significados. Cortázar no deja ninguna duda sobre sus intenciones y las de sus historias, alentando al lector a hacer frente a diferentes cuestiones, entre ellas a las pérdidas producidas por la soledad, la nostalgia y la vida. Las sorpresas propias de cada historia y sus conectividades, crean una especie de juego de ansiedad en cada lector: ¿qué curso tomará el relato, la historia, en el siguiente párrafo? ¿qué algo más hay que no hayamos alcanzado a entender? Tomemos como ejemplo Liliana llorando, donde el narrador nos presenta cómo sería el antes y el después de cada personaje tras su muerte para, en seguida, hablar de un presente tan poético como imaginativo. Cada uno de nosotros en nuestro propio lecho de muerte, viviendo y tratando de saber cómo sería el/nuestro sufrimiento en esos momentos finales en los que todavía alcanzamos a respirar.

  Historias que, entre lo irreal y lo fantástico, tratan de transformar lo abstracto en concreto a través de los deseos de cada personaje. La figura del octaedro viene a sugerir el juego que permite mostrar una misma situación desde diferentes ángulos, uno para cada uno de los relatos, allí donde aparecen esos temores que cualquier persona asume y reconoce dentro de una rutina ordinaria totalmente realista. Como en Verano serían esas pequeñas conexiones que, desde el subconsciente, nos hacen escuchar voces en la noche o, incluso, ver las sombras que pasan por la puerta cuando el sueño no viene, algo impalpable que causa la impotencia de sus personajes ante lo desconocido. Es la ampliación de lo cotidiano por medio de “lo otro”. Lo cotidiano visto casi a través de los ojos de un niño y de una percepción adulta en Manuscrito hallado en un bolsillo, donde se exploran los pequeños detalles que se ven reflejados en una ventana del metro, en un juego con los cambios y las posibles interpretaciones de las imágenes vistas durante un viaje único. Las reflexiones que fluyen entre una estación y otra mientras los personajes reviven unos recuerdos distantes, pero a la vez, palpables y casi táctiles.

Imagen de Steven Zucker del cuadro de Magritte.

En Ahí pero dónde, cómo, el relato de dos voces en una sola es su gran atracción, como un homenaje a la muerte del cuento o una especie de negación de su propio formato. La referencia que cita el famoso cuadro de Magritte (Esto no es una pipa) muestra su intención desde el inicio, con una historia ambivalente y condenada a un fin prematuro. En Las fases de Severo, la polivalencia del enigma, es casi una repetición temática de la historia que abre el libro, donde hay, sin embargo, un punto de vista diferente sobre el mismo tema: la enfermedad. Esta enfermedad, que es el tema principal y que está expuesta de forma totalmente dramática, toma un rumbo imprevisto al ser descrita desde situaciones llenas de humor.

  Rompiendo y quebrando la linealidad y el formato tradicional del relato corto, Cortázar entrega a los lectores una suerte de desafío, no sólo mental, sino también de lectura. Lejos del laberinto habitual de las costumbre, su capacidad creativa recrea y levanta ese pequeño universo que existe en cada uno de sus personajes, de esos exploradores del infinito que son los seres humanos. Este volumen de cuentos, nos muestra a Cortázar en un nuevo momento de su creatividad. Con un mínimo de elementos formales, parte de un núcleo central que nos lleva a situaciones poco comunes dentro de la existencia humana, universos aislados y solos, rodeados de fuerzas acaso amenazadora, acaso misteriosas. De pronto, de repente, en el día a día de la realidad más familiar o cotidiana, más banal, aparece o se introduce lo insólito.

 Asistimos a la desintegración y lenta descomposición del mundo exterior, a la llegada de lo extraño. Son cuentos que se rebelan contra la lógica implacable y la coherencia aparente, contra la claridad pragmática del mundo para introducirnos e implicarnos en lo fantástico: lo real es interpretado como algo inseparable de lo imaginario, haciéndonos reconocer la existencia de otra realidad, de otro orden de cosas que no llegamos a saber o que desconocemos. Lo que finalmente alcanza a conseguir Cortázar en este impresionante libro, es crear nuevas leyes para interpretar la realidad de nuestra existencia, nuevas leyes contra el determinismo y la alienación que nos impone la vida cotidiana.

Julio Cortázar. Octaedro. Madrid: Alfaguara, 1997. Biblioteca Cortázar.

El 23 de abril, de librerías por Madrid

Leire Frisuelos  

Para no faltar a la cita de rigor con Sant Jordi, este año nos apetecía recorrer algunas librerías especiales y con encanto, por las que acercarse este 23 de abril a comprar un libro, o simplemente a echar un vistazo y disfrutar un rato agradable rodeado de buena literatura.
   En este sentido, los que vivimos en Madrid estamos de suerte, ya que en los últimos años han proliferado algunas librerías independientes muy interesantes, que se unen a otras con más solera de la ciudad.

Tipos infames, libros y vinos
En Malasaña abrió sus puertas hace año y medio esta librería-café-tienda de vinos. Es un espacio agradable donde pasar un rato leyendo o tomando café en una de sus mesas, rodeado de libros por todas partes. Gracias a sus tertulias y a su agitada agenda de eventos culturales, en poco tiempo se ha convertido en el referente literario alternativo del barrio. Sus tres “infames” libreros, que han sabido crear un ambiente acogedor, luminoso y divertido, os recomendarán los mejores maridajes vinícolo-literarios.

 Rafael Alberti
Toda una referencia en el barrio de Argüelles, la librería Rafael Alberti lleva abierta desde noviembre de 1975. Sus abarrotados estantes, en los que no cabe un solo ejemplar más, albergan un fondo cuidadosamente seleccionado donde no es difícil toparse con alguna rareza o libro descatalogado de esos que perseguíamos desde hacía tiempo. En 2005 recibió el V Premio Librero Cultural por su proyecto Encuentros en Alberti, en el que han participado y participan numerosos poetas, escritores y editores.

 
La buena vida
Esta librería, cuyo nombre rinde homenaje a la película de David Trueba, dispone de un pequeño local junto a la plaza de Isabel II, en la zona de Ópera. Cuenta con algunas mesas donde tomar un café mientras se hojea un libro y se disfruta de música de calidad. Sus expositores de la entrada están dedicados cada mes a una editorial distinta, de la que nos muestran casi todo su catálogo descubriéndonos siempre algo nuevo.

Panta Rhei
En la calle Hernán Cortés se encuentra esta librería especializada en diseño, fotografía, artes visuales en general y libros curiosos. Es imposible pasar por esta calle sin pararse delante de su apetecible escaparate. Si se busca un libro objeto y diferente para regalar, este es el lugar idóneo. Posee también una sección muy bien surtida de literatura infantil ilustrada y una pequeña galería en la planta baja destinada a exposiciones.

La Central del MNCARS
No podemos dejar de mencionar la librería del Museo Reina Sofía, en Atocha. Aunque probablemente no entre dentro de la categoría de independiente, se gana con creces la de con encanto y buen gusto. Es “la Librería” por excelencia, donde si no tienen lo que buscas te lo consiguen seguro. De ella nos quedamos con su fondo exquisito en varios idiomas, con sus amables y cultivados libreros, con sus originales recorridos literarios y con su magnífica web.

Arranca Thelma
Las librerías de viejo sin duda merecen una entrada aparte, pero hemos querido destacar esta en especial porque nos encanta su nombre, su pareja de libreros, su ubicación en un rincón del Madrid de los Austrias, sus objetos retro (pero de verdad, porque fueron comprados realmente en los setenta) y sus pilas de libros que esquivar.

Evidentemente, estas son solo algunas de las librerías con encanto de Madrid; aunque no podamos dedicarles unas líneas, no nos olvidamos de Tres rosas amarillas, La marabunta, La Fugitiva, Visor, Pasajes, La mar de letras, La avispa, y muchas más.

Para completar el mapa librero español con el resto de ciudades de nuestra geografía, os animamos a que compartáis con nosotros en este blog vuestras librerías preferidas. Felices lecturas.

Libros para un 23 de abril

Leire Frisuelos

Para aquellos que no saben todavía qué libro regalar mañana, aquí van tres apetecibles propuestas:

El Pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein, editado por Libros del Asteroide. Este libro narra las aventuras de Isaac Jacob Blumenfeld “durante dos guerras, en tres campos de concentración y en cinco patrias”. Un tema trágico tratado con un sentido del humor diferente y maravilloso, que aleja a la obra de otras de su mismo género.

Los domingos de Jean Dézert, de Jean de la Ville de Mirmont, Editorial Impedimenta. Un pequeño relato sobre la monótona existencia de Jean Dézert, quien sólo logra escapar algo de su mediocridad durante el domingo; hasta que aparece en su vida la dulce Elvire.

Cartas (1911-1939), de Joseph Roth,  Editorial Acantilado. La correspondencia de uno de los mejores escritores del siglo XX, que trató a autores e intelectuales de la talla de Stefan Zweig, Carl Seelig o Klaus Mann, entre otros.

Ahora sólo queda saber qué recomiendas tú.