Mujeres de ciencia y cine

Aunque a lo largo de la historia muchas mujeres han contribuido al avance del conocimiento en todos los campos científicos, la mayoría de estas aportaciones han pasado desapercibidas a nuestros ojos y no se han visto reflejadas en la historia de la ciencia. Que el cine rescate a algunas de estas mujeres y nos cuente sus historias es enormemente útil para contrarrestar esta invisibilidad, inspirar a generaciones futuras, superar estereotipos y fomentar vocaciones científicas. En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia éstas son nuestras propuestas sobre científicas en el cine.

La mujer científica más representada en el cine es Marie Curie. Sobre la descubridora del radio se contabilizan al menos 6 largometrajes diferentes desde 1943. La Maire Curie de la alemana Marie Noelle (2016) nos relata como Curie se vio envuelta en un escándalo por adulterio que ensombreció el anuncio de su Premio Nobel de Química. En la película, el asunto amoroso relega a un segundo plano su portentoso talento como científica.

Bombshell: La historia de Hedy Lamarr (2017) narra la asombrosa vida de la que una vez fue considera como la mujer más bella de Hollywood. Lamarr fue además la precursora de las comunicaciones modernas y puede decirse que gracias a ella hoy tenemos WiFI, Bluetooth y GPS. Este documental nos descubre como la famosa actriz pasó horas encerrada en su laboratorio diseñando patentes para que el ejército aliado derrotara a los nazis con un sistema de comunicación secreto.

Contact, de Robert Zemeckis (1997), nos cuenta una historia basada en la vida de Jill Tarter, una astrónoma interpretada por Jodie Foster que dedicó su vida a buscar señales de otra vida inteligente en el espacio, trabajando para el proyecto SETI (Search for Estra Terrestrial Intelligence).

La mujer que soñaba con números (2020) es un docudrama sobre la española Andresa Casamayor, una matemática autodidacta que tuvo que publicar su manual de matemáticas con un seudónimo masculino. Científicos e historiadores nos cuentan aquí qué supuso su obra y cómo fue el momento en el que vivió.

Figuras ocultas(2016) recupera la historia de tres matemáticas afroamericanas que trabajaron para la NASA durante la carrera espacial de los años sesenta, pero cuyos logros fueron eclipsados por sus compañeros masculinos.

En el mismo contexto histórico transcurre Mercury 13 (2018), el documental sobre un grupo de mujeres excelentemente preparadas como astronautas que fue desechado al elegir únicamente varones para viajar al espacio exterior.

La historia de Jane Goodall también ha sido llevada a pantalla en decenas de ocasiones. El documental Jane (2017), que cuenta con la participación de la propia Jane, recoge imágenes y grabaciones inéditas desde los inicios de su carrera como primatóloga, unos tiempos en los que tuvo que viajar acompañada de su madre ante la prohibición de hacerlo sola por ser mujer.

El juego de la ciencia, Carlo Frabetti

Cristina Fernández

En estos momentos en que la realidad parece extraída de una novela de ficción distópica y la ciencia y los avances en medicina se han convertido en la gran esperanza de la sociedad occidental, El juego de la ciencia, de Carlo Frabetti, se presenta como una lectura estimulante y valiosa.
Carlo Frabetti (Bolonia, 1945) es un polifacético escritor y matemático italiano que habitualmente escribe en español, cultivando fundamentalmente la divulgación científica y la literatura infantil, aunque también ha escrito relatos y ensayos. Es miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, presidente de la Asociación Contra la Tortura y fue guionista del emblemático programa de televisión La bola de cristal.
Este libro es una recopilación de artículos de la sección El juego de la ciencia, publicados por el autor en el diario Público durante unos años (después se mudaría a El país), junto con una selección de los comentarios aportados por los lectores. Los textos son breves e ingeniosos y plantean cuestiones científicas que estimulan a reflexionar sobre la aventura del conocimiento y la ciencia. La fórmula de plantear temas, en ocasiones polémicos, sobre ciencia dio lugar a debates que se materializan en este libro colaborativo y dinámico.


Como el propio autor reconoce, en ocasiones los textos son demasiado breves y se obvia el conocimiento de ciertas cuestiones científicas no tan evidentes. Frabetti nos invita a participar en el juego de la ciencia: haciéndonos preguntas, investigando lo que no sabemos o no entendemos y buscando respuestas de forma razonada.


Preguntas simples como: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? llevan a dividir a los humanos entre creacionistas y evolucionistas y a afirmar que “Algo tan grave como el cuestionamiento oficial del Darwinismo no puede ser una mera torpeza. Es algo mucho peor: es una deliberada apuesta por el irracionalismo”.


La artificiosa separación entre las ciencias y las letras y la incapacidad para entender el lenguaje matemático, debido a un sistema educativo en el que no se fomenta el pensamiento abstracto, se señalan como grandes defectos de la cultura actual. La ciencia es un juego apasionante, sin reglas definitivas, en el que hay que descubrir sus técnicas básicas: hacerse preguntas e intentar encontrar todas las respuestas.


“El método científico por excelencia, tal como lo formularon Bacon, Galileo o Raimundo Lulio, es el proceso observación-teoría-comprobación-ajuste, y la cuantificación es su lenguaje operativo. Esta es la forma en que “piensa la ciencia” y es la más eficaz manera de pensar-actuar que hemos descubierto hasta ahora”.


Pero las soluciones nunca son absolutas ni definitivas ya que estas nos llevan a plantearnos nuevos problemas. Los grandes descubrimientos suelen ser largos procesos fruto del trabajo de grupos de investigación diacrónicos.
La controversia sobre el descubrimiento del ácido desoxirribonucleico (ADN) atribuido a Watson, Crick y Wilkins, pero solo posible por la labor de la química Rosalind Franklin, autora de la Fotografía 51 (la prueba experimental de la estructura helicoidal del ADN) llevó a Frabetti a calificar a Watson como “El rey de los impostores entre los científicos vivos”.

“Si Galileo hubiera negado que se había basado en un artefacto previo para construir su telescopio, habría cometido una impostura, y no por ello dejaría de ser, por méritos propios, el padre de la ciencia moderna”.


Frabetti plantea la paradoja de que las ciencias en general y, las matemáticas en particular, tienen un gran “valor de cambio” y sin embargo muy poca gente conoce y reconoce su “valor de uso”. No se trata de una falta de reconocimiento a la labor científica sino de que casi nadie, incluyendo a las instituciones que invierten en ciencia, piense en las matemáticas o la física al hablar de cultura.

Frabetti, Carlo. El Juego De La Ciencia. Madrid: Lengua De Trapo, 2009. Desórdenes: Biblioteca De Ensayo; 33.