Dostoievski

 Álvaro Hidalgo

Con motivo del año dual España-Rusia me han propuesto escribir algo sobre la literatura rusa; y si de literatura rusa hay que hablar, no se me ocurre nada mejor que hablar de Dostoievski.

Una de las cosas que más me llama la atención es la gran influencia que ha tenido y que sigue teniendo, y no sólo en escritores. Por ejemplo, Freud era un gran admirador, en especial del capítulo de Los hermanos Karamazov titulado “El Gran Inquisidor”. Otro ejemplo es Nietzsche, que lo definió como “el único psicólogo del cual se podía aprender algo y como uno de los accidentes más felices de su vida”.

Su influencia no sólo abarca el siglo XIX, sino que el XX también está marcado por Dostoievski y, como muestra, un par de ejemplos a partir de una frase de Los hermanos Karamazov:

Nada hay más seductor para el hombre que la libertad de su conciencia, pero nada hay tampoco más aterrador.

Así, parece claro que esté considerado como uno de los precursores del existencialismo si cotejamos esta frase con la máxima existencialista expuesta por Sartre: “Estamos condenados a la libertad”.

El otro ejemplo está sacado de la novela de Ernesto Sábato Sobre héroes y tumbas:

Soy un individuo que ha profundizado en su propia conciencia, ¿y quién que ahonde en los pliegues de su propia conciencia puede respetarse?

Una vez leídas las dos frases, sobra todo comentario al respecto.

P.D: leyendo sobre Dostoievski para sacar alguna idea, leí que una de las excepciones sobre su influencia en los escritores del siglo XX era Nabokov, y me acordé de esta frase sacada de La verdadera vida de Sebastian Knight:

… estaba definitivamente condenado al solitario confinamiento de su propia personalidad

Yo sí encuentro cierto parecido con lo expuesto anteriormente, ¿y tú?…

Dostoievski en la Biblioteca

Días de libros

Leire Frisuelos

Si cualquier ocasión es buena para regalar libros, el día del libro es inexcusable. Como viene siendo costumbre en este blog, os proponemos algunas lecturas de lo más interesante para regalar este día o cualquier otro. La rosa la ponéis vosotros.

Ed. Nevsky Prospekts

La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama: obras cómicas. Repetimos Dostoievski con este libro editado por Nevsky Prospekts, una editorial de reciente creación especializada en literatura rusa traducida al castellano. En el primero de los cuentos descubrimos al funcionario Iván Matvéich quien, engullido de una pieza por un enorme cocodrilo, sentencia sobre el brillante futuro que esta situación le deparará desde las entrañas del infortunado animal. De nuevo nos encontramos ante un lúcido y desternillante antecedente kafkiano que hará las delicias de los amantes del absurdo.

¿Qué fue lo que le llevó a meterse dentro de un cocodrilo? Un hombre respetable, un hombre de rango, un hombre felizmente casado…

Ed. Montesinos

Rara avis. Retablo de imposturas, de Ignacio Caballero García y Blanca Gago Domínguez. Este original libro, publicado hace unos meses por la editorial Montesinos, nos ofrece trece delirantes ficciones en torno a la literatura del siglo XX. Así asistimos, entre otras historias, a un congreso secreto con los autores del Boom cuyas actas son diligentemente redactadas por un joven Roberto Bolaño; descubrimos las doce sádicas muertes que Conan Doyle escribió en secreto para su aborrecida criatura Sherlock Holmes; nos sorprendemos ante la evidencia de que Baudelaire soñó con Kafka y conocemos el encargo realizado al Clan Ulrich para finalizar la gran obra de Musil El hombre sin atributos. Un libro que dialoga con obras y autores reescribiendo con humor la historia de la literatura.

Ed.Trama

Jérôme Lindon, mi editor, de Jean Echenoz, publicado por Trama dentro de su colección “Tipos móviles”, dedicada al mundo del libro y la edición. Se trata de un breve relato que el autor francés escribió tras la muerte de su editor, Jérôme Lindon, mítico director de Les Éditions de Minuit. En él, Echenoz realiza la crónica de algunos episodios que marcaron la relación, no siempre fácil, entre ambos. El libro nos muestra un Lindon unas veces entusiasta, otras distante, que no duda en desechar un manuscrito delante de su autor si es preciso; un profesional entregado y comprometido con su trabajo. La combinación de caracteres de estos dos hombres ofrece divertidas situaciones enmarcadas en el ambiente editorial francés, que Echenoz va poco a poco descubriendo y asumiendo. El autor ha conseguido un libro sincero y evocador con el que pasar un par de horas entrañables.

Ed.Alba

Los falsificadores de moneda, de André Gide. Hace un par años apareció esta nueva traducción a cargo de Mª Teresa Gallego Urrutia, publicada por Alba, que modifica con acierto el título por el que esta novela había sido traducida al castellano hasta entonces, Los monederos falsos. Esta obra, todo un clásico de la narrativa francesa contemporánea, juega con un número considerable de personajes que desfilan ante el lector mientras, sumidos en su particular crisis vital, establecen tormentosas relaciones entre sí. El juego literario ocupa un papel fundamental en la novela, desarrollado principalmente a través de la figura del narrador, quien mucho más allá de ser omnisciente, juzga a sus personajes, se permite opinar sobre sus actos y se burla de ellos. Esta estupenda traducción es una nueva oportunidad de acercarse a la prosa impecable y precisa de Gide.

Ed. Minúscula

El papel de mi familia en la revolución mundial, de Bora Ćosić, Ed. Minúscula. En esta crónica disparatada un niño cuenta con humor corrosivo la vida cotidiana de su peculiar familia en el Belgrado de los años cuarenta. El fascismo, la guerra y el comunismo son el telón de fondo para las peripecias grotescas que protagonizan los personajes de Ćosić.

En nuestra familia la cosa fue así: yo me encargaba de la agitación y de escribir poemas, papá de la cuestión del alcoholismo, el tío de las mujeres.

El doble. Poema de Petersburgo. Dostoievski

Leire Frisuelos

El doble, publicada en 1846, es la segunda obra escrita por Dostoievski. Se trata de una novela corta que narra el extraño suceso que aconteció al Señor Goliadkin en San Petersburgo. Goliadkin es un funcionario estatal de baja categoría, atormentado, débil de espíritu y pusilánime. Es el prototipo de funcionario gris y alienado por la máquina  burocrática que nos encontramos en El capote de Gógol, en Bartleby y en Joseph K.

Una noche, Goliadkin es expulsado de una cena en casa de su jefe a la que supuestamente había sido invitado y este hecho le produce una profunda conmoción. Al día siguiente se topa por la calle con un individuo completamente idéntico a él: el otro Señor Goliadkin. Aunque físicamente son iguales, su carácter es totalmente opuesto, ya que el falso Goliadkin es un ser alegre, seguro, triunfador y siempre rodeado de  amigos. A partir de ese momento el falso Goliadkin se introducirá en la vida del verdadero como si siempre hubiera estado en ella, de la manera más normal. El señor Goliadkin se ve sometido a una dura tortura psicológica, que Dostoievski refleja con maestría mediante los desquiciados monólogos interiores del protagonista, al intentar buscar una explicación a lo sucedido durante toda la narración.

“El hombre bueno trata de vivir honradamente y no de cualquier modo y, además, nunca tiene un doble”

La intriga y la tensión se mantienen durante este inquietante relato, mientras que el lector se pregunta quién de los dos es realmente el auténtico y quién la máscara. A esto le acompaña un ácido sentido del humor, que queda patente desde el comienzo en el modo en que el narrador alude una y otra vez al protagonista como “nuestro héroe”, dejando claro que al miserable Goliadkin no le toma en serio ni su propio narrador. La historia transcurre en una oscura San Petersburgo, no por casualidad mencionada en el título de la obra, y que desde el principio cobra importancia de un modo palpable y visual. Las calles sombrías y frías de esta urbe inconmensurable, los canales revueltos del Fontanka sobre los que llueve y nieva a la vez y la atmósfera hostil propia del mes de noviembre proporcionan un marco idóneo para albergar las desventuras y pesares del señor Goliadkin, quien empequeñece bajo una ciudad construida para ser residencia de zares y no de hombres pequeños.

Sorprende el poder de atracción que ejerce sobre el lector este tipo de antihéroe, inadaptado y apartado del mundo, protagonista de numerosos relatos en literatura de los siglos XIX y principios del XX. Quizá se trate de un carácter inevitable fruto de su tiempo, quizá sea un tipo de representación urbana y moderna de la angustia universal del ser humano; el caso es que desde Gógol a Melville, Kafka y alguno más, su conflicto todavía llama con fuerza a acercarse a él y llega hasta nuestros días sin perder actualidad.

El doble, Ed. Alianza, 1996.

Dostoievski en la Biblioteca