El juego de la ciencia, Carlo Frabetti

Cristina Fernández

En estos momentos en que la realidad parece extraída de una novela de ficción distópica y la ciencia y los avances en medicina se han convertido en la gran esperanza de la sociedad occidental, El juego de la ciencia, de Carlo Frabetti, se presenta como una lectura estimulante y valiosa.
Carlo Frabetti (Bolonia, 1945) es un polifacético escritor y matemático italiano que habitualmente escribe en español, cultivando fundamentalmente la divulgación científica y la literatura infantil, aunque también ha escrito relatos y ensayos. Es miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, presidente de la Asociación Contra la Tortura y fue guionista del emblemático programa de televisión La bola de cristal.
Este libro es una recopilación de artículos de la sección El juego de la ciencia, publicados por el autor en el diario Público durante unos años (después se mudaría a El país), junto con una selección de los comentarios aportados por los lectores. Los textos son breves e ingeniosos y plantean cuestiones científicas que estimulan a reflexionar sobre la aventura del conocimiento y la ciencia. La fórmula de plantear temas, en ocasiones polémicos, sobre ciencia dio lugar a debates que se materializan en este libro colaborativo y dinámico.


Como el propio autor reconoce, en ocasiones los textos son demasiado breves y se obvia el conocimiento de ciertas cuestiones científicas no tan evidentes. Frabetti nos invita a participar en el juego de la ciencia: haciéndonos preguntas, investigando lo que no sabemos o no entendemos y buscando respuestas de forma razonada.


Preguntas simples como: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? llevan a dividir a los humanos entre creacionistas y evolucionistas y a afirmar que “Algo tan grave como el cuestionamiento oficial del Darwinismo no puede ser una mera torpeza. Es algo mucho peor: es una deliberada apuesta por el irracionalismo”.


La artificiosa separación entre las ciencias y las letras y la incapacidad para entender el lenguaje matemático, debido a un sistema educativo en el que no se fomenta el pensamiento abstracto, se señalan como grandes defectos de la cultura actual. La ciencia es un juego apasionante, sin reglas definitivas, en el que hay que descubrir sus técnicas básicas: hacerse preguntas e intentar encontrar todas las respuestas.


“El método científico por excelencia, tal como lo formularon Bacon, Galileo o Raimundo Lulio, es el proceso observación-teoría-comprobación-ajuste, y la cuantificación es su lenguaje operativo. Esta es la forma en que “piensa la ciencia” y es la más eficaz manera de pensar-actuar que hemos descubierto hasta ahora”.


Pero las soluciones nunca son absolutas ni definitivas ya que estas nos llevan a plantearnos nuevos problemas. Los grandes descubrimientos suelen ser largos procesos fruto del trabajo de grupos de investigación diacrónicos.
La controversia sobre el descubrimiento del ácido desoxirribonucleico (ADN) atribuido a Watson, Crick y Wilkins, pero solo posible por la labor de la química Rosalind Franklin, autora de la Fotografía 51 (la prueba experimental de la estructura helicoidal del ADN) llevó a Frabetti a calificar a Watson como “El rey de los impostores entre los científicos vivos”.

“Si Galileo hubiera negado que se había basado en un artefacto previo para construir su telescopio, habría cometido una impostura, y no por ello dejaría de ser, por méritos propios, el padre de la ciencia moderna”.


Frabetti plantea la paradoja de que las ciencias en general y, las matemáticas en particular, tienen un gran “valor de cambio” y sin embargo muy poca gente conoce y reconoce su “valor de uso”. No se trata de una falta de reconocimiento a la labor científica sino de que casi nadie, incluyendo a las instituciones que invierten en ciencia, piense en las matemáticas o la física al hablar de cultura.

Frabetti, Carlo. El Juego De La Ciencia. Madrid: Lengua De Trapo, 2009. Desórdenes: Biblioteca De Ensayo; 33.

Concurso de booktubers

Sabemos que entre la comunidad universitaria de la UNED hay gran afición literaria. Por ello, para estos días de confinamiento, os proponemos un concurso de booktubers, para que saquéis a esos influencers de la literatura que lleváis dentro. Como este año se cumplen los aniversarios de tres importantes escritores españoles, Bécquer, Galdós y Delibes, os proponemos que nos enviéis vídeos en los que animéis a leer alguna de sus obras. Creemos que, además de rendir homenaje a estos grandes autores, leerlos puede ser una manera agradable y enriquecedora de llenar parte de nuestro tiempo.

En este concurso pueden participar todos los miembros de la comunidad universitaria de la UNED (profesores, investigadores, estudiantes, personal de administración y servicios, así como los socios de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la UNED). El plazo de presentación será hasta el 17 de mayo de 2020, y el ganador se llevará un lote libros. Los videos podrán grabarse en los siguientes formatos: .mp4, .avi, .wmv. y no tendrán una duración superior a 3 minutos.

La propuesta se enviará a bibliotecacultural@adm.uned.es, junto con los datos del participante (nombre y apellidos, dirección de correo electrónico, teléfono y vinculación con la UNED) y el título y autor del libro comentado.

La resolución del jurado y el anuncio del vídeo premiado tendrán lugar el 8 de mayo de 2020 en las redes sociales de la Biblioteca de la UNED. El Jurado valorará:

  • La calidad técnica del vídeo (encuadre, audio, enfoque entre otros)
  • Originalidad de la reseña
  • Naturalidad y coherencia del discurso


El jurado estará formado por los siguientes miembros:
• Ana María Freire, (Catedrática de Literatura, Facultad de Filología de la UNED)
• Ángel Mancebo (Director Técnico del CEMAV)
• Leire Frisuelos (Biblioteca de la UNED)

La entrega del premio tendrá lugar el 7 de octubre coincidiendo con la inauguración de la exposición dedicada a Delibes, que tendrá lugar en la Biblioteca de la UNED.

Compromisos de los participantes
Los participantes cederán gratuitamente a la Biblioteca de la UNED los derechos de reproducción y difusión pública de la obra y cualesquiera otros derechos necesarios para la comercialización total o parcial de la misma en cualquier soporte, para todo el mundo y por el periodo máximo que permita la legislación.


Los participantes asumirán total responsabilidad, dejando por tanto a la Biblioteca de la UNED indemne frente a cualquier reclamación de terceros relativa a cualquier compromiso y/o gravamen que el autor hubiere contraído y que pudiera afectar a los derechos que correspondan a la UNED de conformidad con lo estipulado en las presentes bases.


Los datos personales recabados se tratarán conforme a lo establecido en la LOPD (Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

Imagen de cabecera: Andrea Piacquadio

#YoMeQuedoEnCasaLeyendo: libros gratis para pasar la cuarentena

Carolina Corral

Las bibliotecas facilitan el servicio de préstamo digital de todo tipo de libros. ebiblio es la plataforma que desde hace casi una década hace posible el préstamo de contenidos digitales a todos los usuarios con carné de las bibliotecas públicas. Desde su página principal seleccionamos nuestra comunidad autónoma y nos redirige a un catálogo clasificado por materias. Además, desde este mismo sitio, se accede al préstamo electrónico de revistas, audiolibros y visualización de audiovisuales en streaming. eFilm ofrece gratis y legalmente miles de películas, series y cortos en streaming para usuarios de biblioteca.

También ELEO, del Ministerio de Educación y Formación Profesional ofrece más de 4.000 títulos de forma libre y gratuita, simplemente rellenando un formulario de registro. Títulos clásicos y modernos en castellano, de todos los géneros, se reúnen en esta plataforma, que cuenta también con una app para teléfonos móviles.

Cada día más editoriales y autores se movilizan para que no nos falte lectura gratis:

  • La editorial Anagrama permite la descarga, a través de diversas plataformas y tiendas de ebooks, de cinco novelas para acortar distancias: Mis documentos, de Alejandro Zambra; Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos; Años felices, de Gonzalo Torné; Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez y Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz.
  • Errata Naturae, editorial independiente dedicada tanto a la narrativa como al ensayo, se suma a la iniciativa liberando también quince de sus interesantes títulos.
  • Planeta de los libros pone a disposición de los lectores,  hasta el 31 de marzo, algunos de sus bestsellers más emblemáticos, como el de Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson, o El tiempo entre costuras, de María Dueñas.
  • La editorial Roca también se une a la campaña de ebooks a 0€ y pone a nuestra disposición una variada colección de libros de ficción y no ficción, disponibles en España en las principales plataformas de libros electrónicos (Amazon, Kobo, Apple y Google Play).
  • Astiberri nos regala la novela gráfica de Alonso Zapico La balada del norte. Otras editoriales de cómics, como Karras, ofrecen todo su catálogo completamente gratis hasta el 31 de marzo.

Muchos autores se han apuntado a la iniciativa y están permitiendo la descarga de sus libros gratis en Kindle. Aquí, un hilo en Twitter construido por diferentes autores e internautas que recopila listas de obras ofrecidos gratuitamente por sus autores. Bajo el hastag #YoMeQuedoEnCasaLeyendo podemos encontrar recomendaciones de acceso a todo tipo de libros en formato electrónico.

Recordemos que se trata de una situación anómala y temporal, y no olvidemos lo que el trabajo de autores, editoriales, libreros y bibliotecas nos aporta en estos tiempos difíciles.

Imagen: Emily Rudolph en Unsplash

Inspiración, demos un paseo

Ana Parra

Hay muchos motivos para iniciar la marcha. En su obra Elogio del caminar, David Le Bretón escribe sobre el incontable número de autores que han encontrado la inspiración en esas caminatas que se realizan de forma espontánea o de manera regular. A veces se camina sin rumbo fijo y, por algunos momentos, podemos huir del tedio de la vida o de la melancolía. Es un ejercicio físico que implica una mirada externa hacia lo que contemplamos y una mirada interna hacia uno mismo. En el propio camino nos reencontramos con nosotros mismos y, si es un caminar por la naturaleza, la comunión con ella es más que evidente. Nunca nos sentimos más libres de ataduras que cuando nos paramos, durante el recorrido, a contemplar el paisaje. El escritor Ludwig Tieck aún recordaba, ochenta años más tarde, la felicidad que experimentó al contemplar un amanecer y que nunca más sintió.


Por eso, autores como Adalbert Stifter “mandan a paseo” a sus protagonistas cuando se encuentran en plena crisis vital, como ocurre en la novela El Sendero del bosque: Rico heredero que lo tiene todo, aunque es algo excéntrico y aprensivo. Su médico le recomienda una temporada en un balneario para que pueda encontrar esposa, también rica, que ponga fin a sus problemas. Sin embargo, lo que más le gusta del balneario son sus paseos por el bosque, y es allí donde halla lo que su espíritu buscaba. Los paseos en Stifter siempre son algo más. Como explicaba Robert Walser a su amigo Carl Seelig en Paseos con Robert Walser:

“De Stifter me bastan sus estudios de la naturaleza, sus observaciones incomparablemente íntimas, en las que de forma tan armoniosa ha insertado al ser humano”

Robert Walser sabía de lo que hablaba, pues él mismo fue un caminante empedernido. De hecho, murió en pleno paseo un 25 de diciembre de 1956. Walser tiene una pequeña obrita, El paseo, en la que relata un paseo de un día desde por la mañana bien temprano hasta el anochecer. El autor nos abre la puerta de su consciencia y nos cuenta todo lo que le pasa por la cabeza en ese caminar solitario y no podemos evitar sentir, al final del paseo, cómo la melancolía que se cierne sobre Walser nos envuelve también a nosotros. Paseamos con él y somos testigos de sus momentos de lucidez y de sus delirios. Walser padecía una enfermedad mental y, tal vez, como escribió W.G. Sebald al referirse a la novela El bandido, de Walser, en El paseante solitario: “El peligro de la enajenación mental le permitía a veces una agudeza de observación y expresión imposible cuando se está plenamente sano”.

W.G. Sebald, además de ser un gran escritor, también es un gran paseante, y sus obras tienen ese aire circular de los paseos. Los anillos de Saturno es una obra que recomiendo fervientemente, tanto por lo que cuenta (y cuenta tantas cosas y todas ellas interesantes) como por la forma en que lo hace: relata el viaje a pie por el condado de Suffolk del autor; aunque resumir así la obra y a Sebald es quedarse corto, porque es la historia de su viaje y de mucho más. El tema inicial es Thomas Browne y cierra el libro y el viaje con Thomas Browne. Sebald afirma que nunca se sintió tan independiente como en ese viaje ni tan horrorizado al contemplar “las huellas de la destrucción que, incluso en esa apartada comarca, retrocedían a un pasado remoto”. Uno de los temas principales en Sebald es la memoria y, por ende, la propia identidad. Sin embargo, esta vez, lo que quiero resaltar en Sebald es su capacidad para hilar un tema con otro hasta volver al punto de partida, en una perfecta estructura circular, en un paseo perfecto.


Es cierto que hay muchos tipos de paseos, y el tipo de temas que evoca un paseo solitario por el campo nada tiene que ver con los paseos por la ciudad (El hombre de la multitud, de Edgar Allan Poe, es un estupendo ejemplo), o aquellos que surgen de repente y lanzan al individuo a la calle para evitar males mayores como en el cuento breve de Franz Kafka El paseo repentino.


No obstante, si hay una autora que muestra lo que significa pasear por una urbe, en concreto Londres, y la magia con la que se contempla y se vive la ciudad que se ama, es Virginia Woolf en Ruta callejera. Con la excusa de comprar un lápiz, sale a pasear una tarde de invierno y pasar así de la solitaria individualidad a la compañía de la colectividad. “Las circunstancias imponen la unidad” afirma en el texto, pero dar un paseo por Londres invita, no solo como espectador, a contemplar “las maravillas y miserias de las calles”, sino también a inventar otras vidas, otras casas, otros trabajos….


No es lo mismo pasear solo que acompañado, y la mayoría de los autores prefiere caminar en soledad como Robert Louis Stevenson, porque se es libre para actuar cómo se quiera o, como William Hazlitt, a quien le basta con la propia naturaleza. Sin embargo, tanto Le Breton, como escribe en su dedicatoria, como Philippe Delerm prefieren las caminatas en compañía; pues, muchas veces, lo importante del paseo no es el dónde ni el cómo, sino el con quién.

Imagen de portada: Stefan Scheider en Unsplash