El silencio de Carmen Laforet. 100 años de su nacimiento.

Encuentro virtual. Día del Libro: 23 de abril, 12h.

Por Brígida M. Pastor

Una de las conmemoraciones más importantes del 2021 en el mundo panhispánico es el centenario del nacimiento de la escritora Carmen Laforet (Barcelona, 6 de septiembre de 1921-Madrid, 28 de febrero de 2004.

Con su primera novela, Nada, Laforet fue la ganadora de la primera edición del prestigioso Premio Nadal en 1945, con tan solo 23 años, estableciendo un récord juvenil al ser galardonada con este premio en un ambiente dominado por escritores varones y que restringía la presencia del talento de las mujeres. El destino de la escritora se presentaría como un trayecto de retos, frustraciones y silencios. A partir de entonces, “nada” volvería a ser lo mismo. A Nada le seguiría su segunda novela, La isla y los demonios (1952) y tres años más tarde, La mujer nueva en 1955—Premio Nacional de Literatura. Este libro fue el preludio de “la fuga” que la escritora emprendería en la vida real, pero fue con su novela La insolación (1962) y Al volver la esquina (2004)—escrita esta última en los años sesenta y reelaborada hasta su muerte, que culminaría su denuncia del oscurantismo de la época. Tras su ruptura conyugal, sólo escribiría trabajos breves hasta su muerte en 2004, a la edad de 82 años, mereciendo un puesto destacado como cuentista entre los escritores de la generación del medio siglo.

La Biblioteca y Actividades Culturales de la UNED quieren rendir un homenaje a esta escritora con un encuentro virtual. El día 23 a las 12 h., coincidiendo con la celebración del día del Libro, podréis seguirlo en CanalUNED

En sus cinco novelas largas, Carmen Laforet intentó firmemente encontrar nuevas narrativas para encuadrar asimismo un mensaje feminista. Como ejemplo excepcional de escritura femenina de la posguerra inmediata, llegó a formar parte del canon universal de la literatura española del siglo XX. Se convirtió en un eslabón clave en la genealogía integrada por escritoras que enfrentaron las limitaciones impuestas por el patriarcado. Partícipe de una larga tradición que recuerda a escritoras como Santa Teresa de Jesús, Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilia Pardo Bazán, o Rosa Chacel, se edificó en modelo a seguir para escritoras posteriores.

Triste y desanimada, ella misma se calificó con una palabra: grafofobia, sustentada por el “desánimo o la esquizofrenia, o lo que sea”, como escribiría en una misiva a sus amigos, Paco Rabal y Asunción Balaguer. Los silencios y misterio que definen su vida y la extensa correspondencia de la autora a su amigo y confidente Ramón J. Sender, y a otros amigos con los que la escritora se sinceró, descubren la intensidad dramática de esta enigmática escritora, sus esperanzas, su rebeldía, su ferviente deseo de libertad, así como su constante escapismo y búsqueda infructuosa de anhelos profundos o su frustración ante sus novelas inacabadas. Laforet era exigente con lo que escribía y el papel de creadora y de mujer la colocaban en una situación de constante debate existencial.

Triste y desanimada , ella misma se calificó con una palabra: grafofobia, sustentada por el “desánimo o la esquizofrenia, o lo que sea”, como escribiría en una misiva a sus a sus amigos, Paco Rabal y Asunción Balaguer.

A partir de Nada, escribir supondría un desafío doloroso para la escritora, invadida por las presiones editoriales, la maternidad (madre de cinco hijos) y su espíritu libre. En definitiva, Laforet se sentía atrapada en el conflicto que experimentaba como mujer y escritora. Su necesidad de escribir y la soledad frente al papel en blanco, su constante batalla con la escritura y el reto que vincula su separación matrimonial con su etapa ágrafa definen la experiencia vital y literaria de la autora de Nada, calificativo por el que se la definiría hasta el final de sus días. Carmen Laforet dejó un legado imperecedero para las letras universales y se erige como una de las figuras más excepcionales, y enigmáticas a la vez, de la literatura contemporánea española.

La Biblioteca y Actividades Culturales de la UNED quieren rendir un homenaje a esta escritora con un encuentro virtual. El día 23 a las 12 h., coincidiendo con la celebración del día del Libro, podréis seguirlo en el siguiente enlace:  https://canal.uned.es/live/event/601bc64eb60923598754d028. Contaremos con la participación de Agustín Cerezales, su hijo, así como de expertos y amantes de la obra de Carmen Laforet.

Mis lecturas de Delibes

Elodia Hernández Urízar

Empecé a leer a Delibes en la adolescencia. Como mucha otra gente, en el instituto, pero en mi caso no fue una obra obligatoria. Había que leer una novela (el género sí era obligatorio); en cambio, podíamos elegir la que quisiéramos. Me decidí por El príncipe destronado. De una forma sencilla, cuenta el transcurrir de un día en la vida de un niño de cuatro años, Quico. Me gustó porque describía la vida cotidiana de una familia de una forma muy natural y reconocible: podía ser cualquier familia de las que yo conocía; no resultaba nada artificiosa ni forzada. Como anécdota que aún recuerdo, me llamó mucho la atención la forma con la que caricaturizaba a la madre de Quico: “la bata de flores rojas y verdes”. Me sorprendió que, si bien solo transcurría un día y puede parecer que en un día corriente carece de interés, no se me hizo aburrida en absoluto y quería saber qué le pasaba a ese niño y su familia. No la leí con la sensación de obligación que tuve con otras lecturas en mis años de instituto.


De sus libros, el siguiente que leí ─esta vez motu proprio, también en la adolescencia─ fue Los santos inocentes. Acababa de publicarse, supongo que llegó a mi casa y decidí leérmelo. Describe un ambiente durísimo y una variedad de personajes que, aunque en esta ocasión no eran reconocibles para mí, Delibes me mostró con toda crudeza. Fue como una ventana a un mundo que yo desconocía completamente y, sin embargo, todavía existía: esa forma de tratar las clases altas, los señoritos, a las clases bajas, los sirvientes; la creencia de algunas personas de que por el solo hecho de estar por debajo de ellos en el escalafón social, siempre has de estar a sus pies y la idea de que estas diferencias se perpetúen. Me sorprendió que, aun siendo una cruda crítica social, no se me hizo nada duro leerla. Delibes consiguió que sintiera un profundo cariño y admiración por Paco el Cojo y la Régula.


Años después, leí La sombra del ciprés es alargada. En esta ocasión, me llamó muchísimo la atención que una persona tan joven pudiera trasmitir tanto pesimismo en su primera novela. Verdaderamente, al terminar de leerla me sentí, en cierto modo, aliviada: al final yo no era tan pesimista como Pedro, el protagonista, ni don Mateo, su maestro.


Otro de sus libros del que disfruté muchísimo fue El hereje, su última novela. Me atrapó la historia de Cipriano Salcedo y la Valladolid del siglo XVI ─al igual que Ávila en La sombra del ciprés, la ciudad es otro personaje más─ y encontré muy original que tratara la Reforma en España, donde se tiende a pensar que solo hubo Contrarreforma. Creo que fue una forma brillante de acabar una carrera literaria, pero, como lectora, a mí me dejó con ganas de más.


Me gusta de Delibes que cuenta historias muy complejas, con personajes muy bien dibujados de una manera muy sencilla. La lectura de sus libros nunca me resultó pesada o complicada. Están plagados, no obstante, de detalles y de matices. Además, la variedad de historias es enorme y poco tienen que ver los argumentos de unas novelas y otras.
Por supuesto, he leído algunas más de sus obras (Cinco horas con Mario, La hoja roja, Las guerras de nuestros antepasados, El camino); sin embargo, aún me faltan por leer muchas otras, que quiero y espero poder leer en el futuro. La única que creo que no podré leer nunca, desgraciadamente, es Las ratas; pero es por mi delicada relación con ese roedor (ni siquiera soy capaz de nombrarlo con naturalidad, solo cuando es imprescindible). En fin, quién sabe, quizá en algún momento lo supere y tenga la oportunidad de disfrutar también de esta.

Localiza las novelas de Delibes en las bibliotecas de la UNED.

Imagen de cabecera: Iglesia gótica de Santa María, en Sedano, Burgos. Por Mariano Villalba.

Lectura fácil

Sonia Trol

Imagínense la historia de cuatro mujeres jóvenes que comparten piso en una ciudad como Barcelona. Ahora añadan que esas cuatro mujeres tienen distintos grados de diversidad funcional y que el piso donde residen está tutelado por la administración. Por último, incluyan el contexto actual de una Barcelona y, en correlación, una Cataluña marcadas por lo que se denomina “nueva política” y por el independentismo. Con estos ingredientes sorprendentes, Cristina Morales construye una novela donde no deja títere con cabeza.

Lectura fácil es una novela coral donde sus protagonistas rompen con todo tipo de normas sociales: son desobedientes, insumisas y nada dóciles. Su lectura es un reto para el lector que no se espera en ningún momento una crítica social tan ácida y rotunda.

Las protagonistas de este libro son Nati, Marga, Àngels y Patricia. Nati es bailarina y cuando tuvo el accidente que le provocó su discapacidad estaba estudiando en la Universidad. Sufre lo que ella denomina el “síndrome de las compuertas”, que podríamos describir como una especie de reacción fisiológica a alguna situación, suceso o conversación que no le encaja o no le gusta. En ese momento, comienzan a abrírsele las compuertas de la cabeza y no puede controlar su filosófica verborrea descriptiva de los comportamientos burgueses a los que identifica con el fascismo.

Nati es la creadora del fanzine que aparece en la novela, todo un alegato de incorrección política. Marga es la prima de Nati, tiene 37 años y una discapacidad intelectual del 66%. Sufre ataxia y tiene una sexualidad muy activa que roza la erotomanía; éste es el motivo de que su tutora, la Generalitat de Cataluña, pretenda esterilizarla de forma legal y a la fuerza.

Àngels posee el menor grado de discapacidad de las cuatro. Escribe una novela autobiográfica mediante WhatsApp y utiliza el método de Lectura fácil, un método pedagógico para enseñar a escribir a personas con dificultades de comprensión. Por último, Patricia es el personaje disciplinado de la novela. Ella es quien se encarga de mantener el orden en el piso tutelado donde viven y de seguir las normas que los servicios sociales les imponen.

Estos personajes cuestionan satíricamente todo el universo que les rodea: el sistema asistencial que les subsidia, el ejército de trabajadores sociales “cuperos” con los que tratan, los ateneos anarquistas a cuyas reuniones acuden y todo lo denominado “políticamente correcto”.

Lectura fácil es la tercera novela de Cristina Morales. Premio Herralde de Novela en 2018, es un libro difícil de clasificar y que sin duda hará que sus lectores se cuestionen muchos de sus comportamientos y convicciones.

Cristina Morales. Lectura fácil. Barcelona: Anagrama: 2018.

Encuentra esta novela en las bibliotecas de la UNED.

Imagen de cabecera: Unsplash

Una nueva luz para Gloria Fuertes. Los libros del centenario

Antonio Ortega

La conmemoración este año del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (Madrid, 1917-1998), es una ocasión inmejorable para recuperar y reivindicar la memoria y la obra de una mujer esencial de nuestra cultura, de una mujer y una poeta (ella siempre se negó a aceptar que la llamaran poetisa) que es un referente ineludible de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX, además de ser, también, una mujer comprometida con la igualdad y los derechos de género, siendo siempre una pacifista defensora de los más desfavorecidos, de los perdedores y de los oprimidos. 
Gracias quizás a sus apariciones televisivas, pocos poetas han sido tan queridos, populares y seguidos como Gloria Fuertes, famosa sobre todo por sus textos infantiles, y precisamente por eso, por ser igualmente un referente de la literatura infantil española del siglo pasado, recibió el Diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen. Pero más allá del encasillamiento de su escritura dentro de la literatura infantil, Gloria Fuertes fue una grandísima poeta, poseedora de una voz propia y original, capaz de dar cuenta de las urgencias de la vida con unos poemas ausentes de retórica, con un estilo que a pesar de ser coloquial, nada tiene de informal o distendido, sino todo lo contrario, pues sus poemas son la muestra de una difícil sencillez que, con una fuerza interior inolvidable, son el fruto una especie de lección íntima de la realidad y de la historia. Como dice en uno de los poemas,

 “No quiero ser maestra de nada, / me conformaría / con ser una lección / de algo”.

 Una poeta que, marcada por la Guerra Civil, la dictadura franquista y su condición, nunca ocultada, de lesbiana, se situó entre la vanguardia y el compromiso social, entre el desgarro del dolor y la tragedia de la existencia, y la alegría rebelde de vivir, pues como una “isla ignorada” sabía mirar y ver que

  “todos los días son blancos, / todas las noches son negras, / y las tardes son azules / y las mañanas son menta”. 

Una mujer y una poeta inclasificables, y de quien Camilo José Cela dijo que “aúlla, como una loba herida de muerte”, porque “sus versos son desconsolados y atroces, saludables y humanos, mortales de necesidad y amargamente sobrios y juguetones como el diablillo de la guardia, al que esta mujer quiere peinar los cuernos”. Como ha dicho Vicente Molina Foix, “hay mucha maravilla en su obra adulta”, y a falta de una edición completa de su obra (que además de su poesía incluya, entre otros escritos, su teatro y sus “glorierías”, esa especie de greguerías propias e inolvidables frases, algunas editadas por la editorial Torremozas), hay que recurrir a las sucesivas y constantes nuevas ediciones de sus antologías y libros, entre otros y muchos, Mujer de verso en pecho, editada por Cátedra y con prólogo de Francisco Nieva; Historia de Gloria: (amor, humor y desamor) en la misma editorial y en edición de Pablo González Rodas; o acudir a sus Obras incompletas, también en Cátedra y en edición de la propia autora. Su innovadora y casi irreverente escritura, es capaz de fundir elementos orales y elementos escritos, cultos y coloquiales, creando una sucesión de textos a base de fuentes verbales en vez de referenciales, con lo que contribuyó a redefinir de algún modo el género poético, tanto para su generación como para las siguientes y posteriores, y siempre desde la condición inimitable de su misma poesía.

          Gracias a la celebración de su centenario, con seguridad se editaran y reeditaran muchos y diversos trabajos y nuevos libros, y de momento la lista se inicia con las siguientes publicaciones:
 El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y de vida, editado por Blackie Books en edición de Jorge de Cascante, con 448 páginas a todo color y cuyo reclamo editorial dice que es el libro sobre la verdadera Gloria Fuertes, y que se compone de 300 poemas, varios de ellos inéditos, 80 fotos nunca vistas, 12 dibujos de la poeta, una biografía que se dice la más completa hasta la fecha, con anécdotas, encuentros y desencuentros, recortes de prensa, páginas de sus cuadernos de notas, y que nos muestra objetos preciados y preciosos encontrados en su casa de Madrid, y al que añadir un cómic de 16 páginas obra de Carmen Segovia que narra escenas de su época como profesora en Estados Unidos. 
La editorial Nórdica saca a luz otra antología, Geografía humana y otros poemas, con ilustraciones de Noemí Villamuza y con prólogo de Luis Antonio de Villena, que reúne y selecciona algunos de sus mejores poemas publicados entre 1950 y 2005, y tal como publicita la editorial, pretende ser una modesta contribución al mejor conocimiento de su labor poética, que es la obra de toda una vida, pues, como ella misma afirmó, “cada acto que hago es poesía”. 
Otra aportación al centenario y al conocimiento de la obra poética de Gloria Fuertes, es la amplia antología Me crece la barba. Poemas para mayores y menores, editada por Reservoir Books, y que recoge sus mejores poemas en una antología libre en la que, como afirma la editorial “se reúne una amplia muestra de su producción poética para adultos, tan perenne como injustamente olvidada, y para niños, que le valió en las últimas décadas el clamor popular pero quizá no el crítico. Dispuestos y asociados en una suerte de itinerario vital (que no cronológico) de la autora”, estos poemas “dan viva fe de que no había dos Glorias, sino una sola y para todos los públicos”, y que toda su obra se puede leer con ojos más o menos inocentes, más o menos entre líneas.
 Como antes adelantábamos, la editorial Torremozas ofrece dos nuevas reediciones de Gloria Fuertes: uno es Glorierías (Para que os enteréis), una especie de poemas breves con los que decir mucho con menos, y que la poeta llamó “momentos” o “mini-poemas”, que son los que aquí se publican, en una edición que preparó ella misma pero que no vio la luz hasta después de su muerte en 1998. Su  título es una versión personal de las conocidas Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, por eso se incluye en esta edición una carta que Gómez de la Serna envió a Gloria en 1954 desde Buenos Aires, donde le aconseja que “no se deje llevar más que por sí misma” y es lo que hace Gloria Fuertes, ser ella misma en estado puro y acercarnos a su forma de ver las cosas desde la espontaneidad y la contundencia, como decía Gloria Fuertes, “con la rapidez de un dardo, un navajazo, una caricia”. El otro libro es Pecábamos como ángeles. Gloripoemas de amor, que es una selección de su poesía amorosa, también escogida por ella misma de diferentes libros, y que fue publicado por primera vez en 1997.
Gracias a las exposiciones, se puede llegar a la obra. Una es la que ofrece la Fundación Gloria Fuertes, bajo el título de El universo de Gloria Fuertes, en la que se realiza un recorrido estructurado cronológicamente a través de la vida y la obra de la escritora, tanto en su faceta de autora para niños, como en la de poeta para adultos. Esta exposición consta de siete paneles y 40 fotografías procedentes de su archivo personal y donde además se exponen manuscritos, libros, revistas y documentos originales, únicos y curiosos así como primeras publicaciones en revistas infantiles y primeras ediciones de su obra, que permiten ver el proceso de creación de la poeta, todo ello bajo un gran interés literario y didáctico. Otra es la que entre el 14 de marzo y el 14 de mayo se mostrará en el Centro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa, en colaboración con la Fundación Gloria Fuertes, y titulada Gloria Fuertes 1917-1998, ofreciendo un recorrido artístico y vital con el objetivo de dar a conocer su vida y reivindicar el lugar que le corresponde por derecho en el panorama literario español del siglo XX. Gloria Fuertes fue, por encima de todo, y más allá de las rimas, los ripios y los juegos del lenguaje, una superviviente, una poeta honda y coherente, y luminosa.