Libros bajo el sol: literatura española contemporánea

La literatura española tiene una salud de hierro. Generación tras generación, la calidad de los textos se mantiene y sus historias continúan atrapando al lector. Los amantes de la literatura esperan impacientes las nuevas publicaciones de sus autores preferidos. En las últimas décadas, nuevos novelistas se han ido incorporando al panorama literario de nuestro país. Muchos de ellos nacieron al final de los años 60 o principios de los 70 del siglo pasado, pero también encontramos autores jóvenes, pertenecientes a la denominada Generación X, que han sorprendido con sus novelas y se han ganado un hueco entre los lectores. En la biblioteca hemos seleccionado alguno de estos autores y sus obras como propuestas de lectura para este verano.

Kiko Herrero (Madrid, 1962). Trabajó como programador de conciertos en la sala madrileña Rock Ola. En 1985 abandona Madrid y se va a vivir a Paris, donde dirige la galería de arte Éof. Herrero cuenta que empezó a escribir libros por casualidad. En 2014, el editor Paul Otchakovsky-Laurens le propuso un contrato editorial después de leer algunas historias sobre su juventud en el Madrid posfranquista. Así nace su primera novela, Sauve qui peut Madrid, que se tradujo en España como Arde Madrid (Sexto Piso, 2015). Es la crónica de una generación anhelante de libertad, que había vivido los últimos estertores del franquismo y el comienzo de la democracia. Un periodo que transcurre entre colegios opresivos, serenos y señoras en bata, manifestaciones, conciertos, drogas y fiestas punkis. Arde Madrid es una novela llena de humor negro, pero también de candidez. Su segunda novela, Clínico (Editorial Dosmanos, 2020), se basa en una experiencia que vivió hace unos años cuando un error de un diagnóstico médico le puso a las puertas de la muerte. Durante esos días comenzó a recordar acontecimientos de su pasado.

Juan Mayorga (Madrid, 1965). Dramaturgo y guionista. Su obra ha traspasado nuestras fronteras y es representada en los principales teatros europeos. Ha colaborado con compañías como Animalario y ha trabajado para el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Actualmente dirige la Cátedra de Artes Escénicas de la Universidad Carlos III de Madrid. Entre los premios que ha recibido se encuentran el Premio Nacional de Teatro en 2007 y el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2013. En 2018 fue elegido miembro de la Real Academia Española con el sillón ”M”. Mayorga considera el teatro como el arte de la reunión y la imaginación. Sus obras pretenden ser una reflexión sobre “cómo utilizamos las palabras y cómo las palabras nos utilizan a nosotros”. Tiene más de treinta obras de teatro publicadas. La primera obra que escribió fue Siete hombres buenos, a la que siguieron otras como Más ceniza (1993), El traductor de Blumemberg (1993), Cartas de amor a Stalin (1997), El gordo y el flaco (2001), Animales nocturnos (2003), Hamelin (2005), Fedra (2007), La paz perpetua (2007), Reikiavik (2012), La intérprete (2018). Además, como dato curioso, contaros que leyó su tesis doctoral en la UNED.

Marta Sanz (Madrid, 1967). Escritora, editora y crítica literaria, ha colaborado con medios como Babelia de El País, la revista Mercurio y la página web La tormenta en un vaso. Ha escrito novela, poesía y ensayos. Con su novela Susana y los viejos (Editorial Destino, 2006) quedó finalista en el premio Nadal del 2006. En Lección de anatomía (Editorial Anagrama, 2014), utiliza su vida como material literario y con su novela negra Black, black, black (Editorial Anagrama, 2010), quedó semifinalista del premio Herralde 2009, en esta obra aparece por primera vez el detective homosexual Arturo Zarco, protagonista también de Un detective no se casa jamás (Editorial Anagrama, 2012) y Pequeñas mujeres rotas (Editorial Anagrama, 2020). Su novela, Daniela Astor y la caja negra (Editorial Anagrama, 2014), describe una época, la de la Transición española, a través de los ojos de una niña cuyo paso a la adolescencia coincide con esos años. Es el momento del fantaterror, la tercera vía y el destape. La búsqueda de una personalidad propia por parte de esta adolescente se mezcla con datos reales de la época, tomados de los periódicos y las noticias de televisión.

Isaac Rosa (Sevilla, 1974). Escritor y periodista. Es columnista del periódico eldiario.es y colabora con la Cadena Ser y la revista mensual La Marea. También trabajó en el diario Público y la revista satírica El jueves. Se dio a conocer con su novela de humor ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (Editorial Seix Barral, 2007). Su novela El vano ayer (Editorial Seix Barral, 2004), obtiene el premio Rómulo Gallegos (2005). En ella, el autor, se aproxima al franquismo desde un punto de vista inédito. Cuenta la historia de un viejo profesor que se ve envuelto en un confuso incidente que le conduce a su expatriación. La reconstrucción de su historia nos va a permitir conocer la de un estudiante desaparecido. En El país del miedo (Editorial Seix Barral, 2008), retrata cómo se construyen y propagan los miedos. La mano invisible (Editorial Seix Barral,2011), describe el mercado laboral a través de unos personajes que trabajan sin descanso y sus vivencias en relación al mundo del trabajo. Su última novela, Feliz final (Editorial Seix Barral, 2018), reconstruye un gran amor empezando por el final. La novela narra los deseos, expectativas, errores, mentiras y también los momentos felices de una pareja

Sara Mesa (Madrid, 1976). Filóloga y periodista, comenzó escribiendo poesía, aunque es conocida por su obra narrativa que se compone de libros de cuentos y novelas. En 2019 publica Silencio administrativo: la pobreza en el laberinto (Editorial Anagrama, 2019), un ensayo sobre la pobreza, los desahucios y las trabas burocráticas que sufren las personas que luchan por salir de esta situación. Entre sus novelas destacamos: El trepanador de cerebros (Editorial Tropo Editores, 2010), Un incendio invisible (Editorial Anagrama, 2017), Cuatro por cuatro (Editorial Anagrama,2012), Cicatriz (Editorial Anagrama, 2015), Cara de pan (Editorial Anagrama, 2018) y Un amor (Editorial Anagrama, 2020), su última obra, que gira en torno a una comunidad y sus integrantes, donde asoman los conflictos y las obsesiones. La protagonista de esta novela se enfrenta a temas como los límites del lenguaje y de los sentimientos, la violencia, el poder, el amor y la soledad.

Irene Vallejo Moreu (Zaragoza, 1979). Estudió Filología clásica, especializándose en la investigación y divulgación de los autores clásicos. Compagina este trabajo con su actividad literaria. Ha publicado diversos libros, entre los que se encuentran: La luz sepultada (Paréntesis Editorial, 2011), novela de suspense; El silbido del arquero (Editorial Contraseña SC, 2018), donde plantea una historia de aventuras y amor, ambientada en tiempos legendarios, que recuerda los conflictos contemporáneos. En 2020 gana el Premio Nacional de Ensayo con su libro El infinito en un junco (Editorial Siruela,2021), donde ofrece un viaje por la historia del libro. Pasando de los libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz. También es un viaje por los hechos históricos que unen a los clásicos con el mundo contemporáneo. La aventura se inicia en la Grecia del siglo III a.C. y finaliza en Kentucky, en los años 30 del siglo pasado con las bibliotecarias a caballo. Un recorrido por la historia de las palabras, de los relatos y de la imaginación.

Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984). Escritor y crítico literario. Es uno de los autores más relevantes de la actual narrativa en español. Ha publicado varias novelas entre las que se encuentran: Los que duermen (Salto de Página, 2012); El cielo de Lima (Salto de Página, 2014); Kanada (Sexto Piso, 2017); Ni siquiera los muertos (Sexto Piso, 2020). Su última obra, Ni siquiera los muertos, gira en torno a una persecución, la que comienza el soldado Juan de Toñanes tras un indio herético, el Padre. Esta búsqueda sin tregua les conducirá por distintas épocas y lugares en una huida hacia adelante que comienza en el México recién conquistado del siglo XVI y que concluye en la actualidad, en la América de Trump. Esta novela, además de relatar la crónica de dos hombres sin hogar, reivindica la justicia para los perdedores de la Historia.

Luna Miguel Santos (Alcalá de Henares, Madrid, 1990). Poeta, periodista, editora y escritora de narrativa, ensayo y literatura infantil. Ha sido redactora y editora de la revista PlayGround. Actualmente colabora con sus artículos y columnas de opinión en medios como El Cultural, eldiario.es o S Moda. Es autora de siete libros de poemas, una novela, El funeral de Lolita (Editorial Lumen,2018) y de los ensayos feministas El coloquio de las perras (Editorial Capitán Swing, 2019), donde reivindica a escritoras latinoamericanas y de Caliente (Editorial Lumen, 2021), un ensayo sobre la novela erótica y el poliamor. La tumba del marinero (Editorial La bella Varsovia, 2020), es uno de sus libros de poemas, en él nos habla de la supervivencia en la edad adulta. Está dividido en diez partes y en cada una de ellas profundiza en un tema, hablándonos del amor, la madurez, la familia, la enfermedad, las drogas, el sexo y la muerte.

Andrea Abreu (Icod de los Vinos, Santa Cruz de Tenerife, 1995). Periodista y escritora. Ha trabajado en numerosos oficios, ha sido becaria, camarera y dependienta de una marca de lencería. Como periodista ha colaborado con diferentes medios como el diario 20 Minutos o Tentaciones de El País. Antes de escribir su primera novela, había publicado el poemario Mujer sin párpados (Versátiles, 2017) y el fanzine Primavera que sangra (2017, reeditado en 2020 por Demipage) y algunos textos literarios en antologías. En 2017 se mudó a Madrid para estudiar un Máster. Su primera y hasta ahora única novela es Panza de burro (Editorial Barrett, 2020), que ha sido todo un éxito literario. Cuenta el verano de dos niñas, casi en la pubertad, que viven en un pueblo del interior de Santa Cruz de Tenerife. La narración transita por distintos temas que logran que, en algún momento, nos sintamos identificadas con las historias de las protagonistas. El descubrimiento de la sexualidad, la realidad de las clases sociales, la crueldad, la homofobia y el machismo, los problemas de alimentación relacionados con el cuerpo de la mujer, temas actuales que la autora narra desde la perspectiva de estas dos niñas.

Foto de Markos Mant en Unsplash

El silencio de Carmen Laforet. 100 años de su nacimiento.

Encuentro virtual. Día del Libro: 23 de abril, 12h.

Por Brígida M. Pastor

Una de las conmemoraciones más importantes del 2021 en el mundo panhispánico es el centenario del nacimiento de la escritora Carmen Laforet (Barcelona, 6 de septiembre de 1921-Madrid, 28 de febrero de 2004.

Con su primera novela, Nada, Laforet fue la ganadora de la primera edición del prestigioso Premio Nadal en 1945, con tan solo 23 años, estableciendo un récord juvenil al ser galardonada con este premio en un ambiente dominado por escritores varones y que restringía la presencia del talento de las mujeres. El destino de la escritora se presentaría como un trayecto de retos, frustraciones y silencios. A partir de entonces, “nada” volvería a ser lo mismo. A Nada le seguiría su segunda novela, La isla y los demonios (1952) y tres años más tarde, La mujer nueva en 1955—Premio Nacional de Literatura. Este libro fue el preludio de “la fuga” que la escritora emprendería en la vida real, pero fue con su novela La insolación (1962) y Al volver la esquina (2004)—escrita esta última en los años sesenta y reelaborada hasta su muerte, que culminaría su denuncia del oscurantismo de la época. Tras su ruptura conyugal, sólo escribiría trabajos breves hasta su muerte en 2004, a la edad de 82 años, mereciendo un puesto destacado como cuentista entre los escritores de la generación del medio siglo.

La Biblioteca y Actividades Culturales de la UNED quieren rendir un homenaje a esta escritora con un encuentro virtual. El día 23 a las 12 h., coincidiendo con la celebración del día del Libro, podréis seguirlo en CanalUNED

En sus cinco novelas largas, Carmen Laforet intentó firmemente encontrar nuevas narrativas para encuadrar asimismo un mensaje feminista. Como ejemplo excepcional de escritura femenina de la posguerra inmediata, llegó a formar parte del canon universal de la literatura española del siglo XX. Se convirtió en un eslabón clave en la genealogía integrada por escritoras que enfrentaron las limitaciones impuestas por el patriarcado. Partícipe de una larga tradición que recuerda a escritoras como Santa Teresa de Jesús, Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilia Pardo Bazán, o Rosa Chacel, se edificó en modelo a seguir para escritoras posteriores.

Triste y desanimada, ella misma se calificó con una palabra: grafofobia, sustentada por el “desánimo o la esquizofrenia, o lo que sea”, como escribiría en una misiva a sus amigos, Paco Rabal y Asunción Balaguer. Los silencios y misterio que definen su vida y la extensa correspondencia de la autora a su amigo y confidente Ramón J. Sender, y a otros amigos con los que la escritora se sinceró, descubren la intensidad dramática de esta enigmática escritora, sus esperanzas, su rebeldía, su ferviente deseo de libertad, así como su constante escapismo y búsqueda infructuosa de anhelos profundos o su frustración ante sus novelas inacabadas. Laforet era exigente con lo que escribía y el papel de creadora y de mujer la colocaban en una situación de constante debate existencial.

Triste y desanimada , ella misma se calificó con una palabra: grafofobia, sustentada por el “desánimo o la esquizofrenia, o lo que sea”, como escribiría en una misiva a sus a sus amigos, Paco Rabal y Asunción Balaguer.

A partir de Nada, escribir supondría un desafío doloroso para la escritora, invadida por las presiones editoriales, la maternidad (madre de cinco hijos) y su espíritu libre. En definitiva, Laforet se sentía atrapada en el conflicto que experimentaba como mujer y escritora. Su necesidad de escribir y la soledad frente al papel en blanco, su constante batalla con la escritura y el reto que vincula su separación matrimonial con su etapa ágrafa definen la experiencia vital y literaria de la autora de Nada, calificativo por el que se la definiría hasta el final de sus días. Carmen Laforet dejó un legado imperecedero para las letras universales y se erige como una de las figuras más excepcionales, y enigmáticas a la vez, de la literatura contemporánea española.

La Biblioteca y Actividades Culturales de la UNED quieren rendir un homenaje a esta escritora con un encuentro virtual. El día 23 a las 12 h., coincidiendo con la celebración del día del Libro, podréis seguirlo en el siguiente enlace:  https://canal.uned.es/live/event/601bc64eb60923598754d028. Contaremos con la participación de Agustín Cerezales, su hijo, así como de expertos y amantes de la obra de Carmen Laforet.

Mis lecturas de Delibes

Elodia Hernández Urízar

Empecé a leer a Delibes en la adolescencia. Como mucha otra gente, en el instituto, pero en mi caso no fue una obra obligatoria. Había que leer una novela (el género sí era obligatorio); en cambio, podíamos elegir la que quisiéramos. Me decidí por El príncipe destronado. De una forma sencilla, cuenta el transcurrir de un día en la vida de un niño de cuatro años, Quico. Me gustó porque describía la vida cotidiana de una familia de una forma muy natural y reconocible: podía ser cualquier familia de las que yo conocía; no resultaba nada artificiosa ni forzada. Como anécdota que aún recuerdo, me llamó mucho la atención la forma con la que caricaturizaba a la madre de Quico: “la bata de flores rojas y verdes”. Me sorprendió que, si bien solo transcurría un día y puede parecer que en un día corriente carece de interés, no se me hizo aburrida en absoluto y quería saber qué le pasaba a ese niño y su familia. No la leí con la sensación de obligación que tuve con otras lecturas en mis años de instituto.


De sus libros, el siguiente que leí ─esta vez motu proprio, también en la adolescencia─ fue Los santos inocentes. Acababa de publicarse, supongo que llegó a mi casa y decidí leérmelo. Describe un ambiente durísimo y una variedad de personajes que, aunque en esta ocasión no eran reconocibles para mí, Delibes me mostró con toda crudeza. Fue como una ventana a un mundo que yo desconocía completamente y, sin embargo, todavía existía: esa forma de tratar las clases altas, los señoritos, a las clases bajas, los sirvientes; la creencia de algunas personas de que por el solo hecho de estar por debajo de ellos en el escalafón social, siempre has de estar a sus pies y la idea de que estas diferencias se perpetúen. Me sorprendió que, aun siendo una cruda crítica social, no se me hizo nada duro leerla. Delibes consiguió que sintiera un profundo cariño y admiración por Paco el Cojo y la Régula.


Años después, leí La sombra del ciprés es alargada. En esta ocasión, me llamó muchísimo la atención que una persona tan joven pudiera trasmitir tanto pesimismo en su primera novela. Verdaderamente, al terminar de leerla me sentí, en cierto modo, aliviada: al final yo no era tan pesimista como Pedro, el protagonista, ni don Mateo, su maestro.


Otro de sus libros del que disfruté muchísimo fue El hereje, su última novela. Me atrapó la historia de Cipriano Salcedo y la Valladolid del siglo XVI ─al igual que Ávila en La sombra del ciprés, la ciudad es otro personaje más─ y encontré muy original que tratara la Reforma en España, donde se tiende a pensar que solo hubo Contrarreforma. Creo que fue una forma brillante de acabar una carrera literaria, pero, como lectora, a mí me dejó con ganas de más.


Me gusta de Delibes que cuenta historias muy complejas, con personajes muy bien dibujados de una manera muy sencilla. La lectura de sus libros nunca me resultó pesada o complicada. Están plagados, no obstante, de detalles y de matices. Además, la variedad de historias es enorme y poco tienen que ver los argumentos de unas novelas y otras.
Por supuesto, he leído algunas más de sus obras (Cinco horas con Mario, La hoja roja, Las guerras de nuestros antepasados, El camino); sin embargo, aún me faltan por leer muchas otras, que quiero y espero poder leer en el futuro. La única que creo que no podré leer nunca, desgraciadamente, es Las ratas; pero es por mi delicada relación con ese roedor (ni siquiera soy capaz de nombrarlo con naturalidad, solo cuando es imprescindible). En fin, quién sabe, quizá en algún momento lo supere y tenga la oportunidad de disfrutar también de esta.

Localiza las novelas de Delibes en las bibliotecas de la UNED.

Imagen de cabecera: Iglesia gótica de Santa María, en Sedano, Burgos. Por Mariano Villalba.

Lectura fácil

Sonia Trol

Imagínense la historia de cuatro mujeres jóvenes que comparten piso en una ciudad como Barcelona. Ahora añadan que esas cuatro mujeres tienen distintos grados de diversidad funcional y que el piso donde residen está tutelado por la administración. Por último, incluyan el contexto actual de una Barcelona y, en correlación, una Cataluña marcadas por lo que se denomina “nueva política” y por el independentismo. Con estos ingredientes sorprendentes, Cristina Morales construye una novela donde no deja títere con cabeza.

Lectura fácil es una novela coral donde sus protagonistas rompen con todo tipo de normas sociales: son desobedientes, insumisas y nada dóciles. Su lectura es un reto para el lector que no se espera en ningún momento una crítica social tan ácida y rotunda.

Las protagonistas de este libro son Nati, Marga, Àngels y Patricia. Nati es bailarina y cuando tuvo el accidente que le provocó su discapacidad estaba estudiando en la Universidad. Sufre lo que ella denomina el “síndrome de las compuertas”, que podríamos describir como una especie de reacción fisiológica a alguna situación, suceso o conversación que no le encaja o no le gusta. En ese momento, comienzan a abrírsele las compuertas de la cabeza y no puede controlar su filosófica verborrea descriptiva de los comportamientos burgueses a los que identifica con el fascismo.

Nati es la creadora del fanzine que aparece en la novela, todo un alegato de incorrección política. Marga es la prima de Nati, tiene 37 años y una discapacidad intelectual del 66%. Sufre ataxia y tiene una sexualidad muy activa que roza la erotomanía; éste es el motivo de que su tutora, la Generalitat de Cataluña, pretenda esterilizarla de forma legal y a la fuerza.

Àngels posee el menor grado de discapacidad de las cuatro. Escribe una novela autobiográfica mediante WhatsApp y utiliza el método de Lectura fácil, un método pedagógico para enseñar a escribir a personas con dificultades de comprensión. Por último, Patricia es el personaje disciplinado de la novela. Ella es quien se encarga de mantener el orden en el piso tutelado donde viven y de seguir las normas que los servicios sociales les imponen.

Estos personajes cuestionan satíricamente todo el universo que les rodea: el sistema asistencial que les subsidia, el ejército de trabajadores sociales “cuperos” con los que tratan, los ateneos anarquistas a cuyas reuniones acuden y todo lo denominado “políticamente correcto”.

Lectura fácil es la tercera novela de Cristina Morales. Premio Herralde de Novela en 2018, es un libro difícil de clasificar y que sin duda hará que sus lectores se cuestionen muchos de sus comportamientos y convicciones.

Cristina Morales. Lectura fácil. Barcelona: Anagrama: 2018.

Encuentra esta novela en las bibliotecas de la UNED.

Imagen de cabecera: Unsplash