#YoMeQuedoEnCasaLeyendo: libros gratis para pasar la cuarentena

Carolina Corral

Las bibliotecas facilitan el servicio de préstamo digital de todo tipo de libros. ebiblio es la plataforma que desde hace casi una década hace posible el préstamo de contenidos digitales a todos los usuarios con carné de las bibliotecas públicas. Desde su página principal seleccionamos nuestra comunidad autónoma y nos redirige a un catálogo clasificado por materias. Además, desde este mismo sitio, se accede al préstamo electrónico de revistas, audiolibros y visualización de audiovisuales en streaming. eFilm ofrece gratis y legalmente miles de películas, series y cortos en streaming para usuarios de biblioteca.

También ELEO, del Ministerio de Educación y Formación Profesional ofrece más de 4.000 títulos de forma libre y gratuita, simplemente rellenando un formulario de registro. Títulos clásicos y modernos en castellano, de todos los géneros, se reúnen en esta plataforma, que cuenta también con una app para teléfonos móviles.

Cada día más editoriales y autores se movilizan para que no nos falte lectura gratis:

  • La editorial Anagrama permite la descarga, a través de diversas plataformas y tiendas de ebooks, de cinco novelas para acortar distancias: Mis documentos, de Alejandro Zambra; Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos; Años felices, de Gonzalo Torné; Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez y Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz.
  • Errata Naturae, editorial independiente dedicada tanto a la narrativa como al ensayo, se suma a la iniciativa liberando también quince de sus interesantes títulos.
  • Planeta de los libros pone a disposición de los lectores,  hasta el 31 de marzo, algunos de sus bestsellers más emblemáticos, como el de Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson, o El tiempo entre costuras, de María Dueñas.
  • La editorial Roca también se une a la campaña de ebooks a 0€ y pone a nuestra disposición una variada colección de libros de ficción y no ficción, disponibles en España en las principales plataformas de libros electrónicos (Amazon, Kobo, Apple y Google Play).
  • Astiberri nos regala la novela gráfica de Alonso Zapico La balada del norte. Otras editoriales de cómics, como Karras, ofrecen todo su catálogo completamente gratis hasta el 31 de marzo.

Muchos autores se han apuntado a la iniciativa y están permitiendo la descarga de sus libros gratis en Kindle. Aquí, un hilo en Twitter construido por diferentes autores e internautas que recopila listas de obras ofrecidos gratuitamente por sus autores. Bajo el hastag #YoMeQuedoEnCasaLeyendo podemos encontrar recomendaciones de acceso a todo tipo de libros en formato electrónico.

Recordemos que se trata de una situación anómala y temporal, y no olvidemos lo que el trabajo de autores, editoriales, libreros y bibliotecas nos aporta en estos tiempos difíciles.

Imagen: Emily Rudolph en Unsplash

Cómo ser mujer. Caitlin Moran

Durante años, las mujeres hemos vivido de acuerdo al papel que nos asignaba el sistema, la sociedad, y hasta nosotras mismas, casi sin cuestionárnoslo. Aunque lo ganado en la conquista de libertades no deja lugar a dudas, perviven muchos tabúes y lugares comunes al respecto de cómo se ha de ser mujer, cómo han de hacernos sentir algunos hitos vitales como la maternidad, y cómo hemos asumido patrones estéticos sacrificados que el género masculino ni siquiera se plantea (inteligentemente).


La escritora y periodista británica Caitlin Moran habla en este libro, publicado en 2011 y convertido en todo un bestseller, de lo que implica hoy en día ser mujer: desde lo –aparentemente- más banal como la depilación integral, llevar tacones o bragas diminutas que no cumplen siquiera con su función primordial, hasta la maternidad entendida como modo de realización personal, el feminismo y el aborto.


Cómo ser mujer es un libro tremendamente divertido, desvergonzado y punki, que mete el dedo en la llaga, reivindica y llama la atención de las mujeres para colocarnos en el espacio de igualdad que nos corresponde: nos zarandea mientras nos partimos de risa. El sentido del humor es uno de los mejores desengrasantes y movedores de conciencia que existen, y es de agradecer que sirva para acercarse a temas graves y super importantes a los que, lejos de restarle importancia, Moran eleva a la categoría de arte cómico. Además, esta riot motherrr, como la define Kiko Amat, macarra y grunge, se ridiculiza a sí misma con un virtuosismo propio de una Bridget Jones pasada por el filtro de lo políticamente incorrecto.

Moran habla de su vida, a partir de la entrada en la pubertad, y de su adolescencia en Wolverhampton, siendo la mayor de ocho hermanos en una familia de escasos recursos. Cuenta sus primeros encuentros sexuales, su trabajo en publicaciones musicales alternativas, su relación con los hombres, la maternidad, sus miedos e ideas preconcebidas sobre cómo debería actuar una mujer en estas situaciones, todo con una honestidad descarnada digna de admiración. En muchos de estos temas, Moran pone el acento sobre que seamos las propias mujeres las que no nos atrevemos a menudo a reconocer lo poco que nos gusta el papel que asumimos.


“Cuando se tratan temas como el aborto, las operaciones de estética, los partos, la maternidad, el sexo, el amor, el trabajo, la misoginia, el miedo, o cómo se siente una dentro de su propia piel, las mujeres siguen sin contarse muchas veces la verdad, excepto cuando están muy, muy borrachas. Es posible que el número cada vez mayor de mujeres que, según los estudios, beben compulsivamente, no sea más que un intento de la mujer moderna de mejorar la comunicación entre ellas.”


“No me sorprende que las mujeres hayamos estado tanto tiempo oprimidas por los hombres, pienso restregando mis bragas con un cepillo de uñas y un jabón de brea en el cuarto de baño. Quitar la sangre seca del algodón es un coñazo. Estábamos tan ocupadas frotando y frotando que no pudimos hacer campaña a favor del voto femenino hasta que aparecieron las primeras lavadoras.”

Caitlin Moran. Cómo ser mujer. Barcelona:Anagrama, 2011. Trad. de: How To Be a Woman.

El director

Por fin ha llegado a nuestras manos el libro del que todo el mundo hablaba hace unos meses, El director, de David Jiménez, periodista que dirigió El mundo entre 2015 y 2016. Leer este libro es un ejercicio que provoca asombro y espanto a partes iguales, pero que sin duda recomendaría a cualquiera que quiera saber cómo funcionan los medios de comunicación en nuestro país.
Jiménez contaba con una larga carrera de casi veinte años de experiencia como periodista antes de asumir la dirección de El mundo: entró de becario en el periódico, fue reportero de guerra y enviado especial en Asia, donde cubrió importantes conflictos y revoluciones. Tras el largo mandato de Pedro J. Ramírez y el breve de García-Abadillo, recurrieron a él para encargarle la transformación digital del periódico y sacarlo a flote de la crisis en la que se hallaba, un mal común en la mayoría de medios de comunicación impresos.
Según el relato de Jiménez, durante el tiempo que duró su cargo en el periódico se vio sometido a fuertes presiones -ejercidas a través del consejero delegado de la empresa propietaria de El mundo-, que pretendían influir directamente en su línea editorial sin disimulo alguno, obedeciendo a intereses privados ajenos totalmente al periodismo y, por supuesto, a la ética periodística.
Este libro abre el melón –podrido- del modelo de negocio de los medios de comunicación en nuestro país, que, al depender para su subsistencia de la publicidad de grandes empresas, mantienen un compromiso con estas que impide su posicionamiento objetivo ante la realidad. Esto es lo que Jiménez denomina en su libro Los Acuerdos, un pacto no escrito, al margen de los contratos publicitarios con las empresas importantes del IBEX 35, según el cual el periódico se compromete a tratarlas bien.


El grado de sumisión dependía, en el caso de la prensa escrita, de la beligerancia de la empresa y de la capacidad de resistencia del director de turno. Ahora que me encontraba en el otro lado de la barrera, me preguntaba si mantendría mi decoro periodístico con la misma determinación que cuando era un simple reportero sin responsabilidad en la marcha del periódico. El diario vivía la situación financiera más delicada de su historia y no podía permitirse perder las campañas de sus principales anunciantes.


Pero los compromisos no se establecen solo con las empresas, sino también con el poder político, como detalla Jiménez en sus páginas. Este cuenta, por ejemplo, que Florentino Pérez decidió directamente el despido de un periodista crítico con el Real Madrid; que la vicepresidenta del gobierno sentaba en las tertulias televisivas a periodistas afines; que el presidente del gobierno le llamó personalmente para pedirle que fuera suave en su cobertura sobre la política catalana; cuenta cómo se descubrió la implicación del Ministro Soria en los Papeles de Jersey y cómo se intentó frenar su publicación, la relación que tenía el periódico con Villarejo y las cloacas del estado y otro sinfín de tejemanejes que hielan la sangre.

Los sobresueldos para informadores estaban ahora a la orden del día, pagados por agencias de comunicación, clubes de fútbol, partidos políticos y grandes empresas como Telefónica, que durante la presidencia de César Alierta llegó a tener subvencionados a 80 de los más conocidos informadores del país. […] Comprarse un periodista no era posible en España, pero como dice el dicho afgano sobre la corrupción: del alquiler se podía hablar.

Además del valor testimonial del libro y de la revelación incesante de las manipulaciones del poder, su lectura engancha como si de un culebrón se tratase. La prosa ágil y eficaz de Jiménez nos mete de lleno en la vida de una redacción y el flujo de trabajo de sus periodistas, a los que no es difícil identificar bajo los seudónimos que emplea el autor. Con todos estos ingredientes, no es de extrañar que ya se esté fraguando la versión televisiva del libro.
Tras la aparición de El director, a Jiménez se le acusó de haber realizado un ajuste de cuentas tras su despido y de presentarse a sí mismo como un hombre íntegro e incorruptible, más allá de lo creíble en alguien que ha ocupado un puesto como el suyo, frente a la falta de ética del resto. Estos argumentos, aun pudiendo tener algo de verdad –cuestión que solo los implicados podrán conocer-, no restan un ápice de importancia al escándalo: el modelo corrupto de negocio dominante en la mayoría de medios de comunicación españoles.

Correo literario o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor

“El talento…Algunos lo tienen, y otros no lo tendrán nunca.

Wislawa Szymborska

Wislawa Szymborska (1923-2012) fue una excepcional poeta polaca que obtuvo el Premio Nobel de Poesía en 1996. También cultivó el ensayo y la traducción literaria.
En 1953 entró a formar parte del consejo de redacción de la revista Vida literaria, donde estuvo a cargo más de veinte años de una sección que se podría considerar un consultorio de escritores. Desde aquí respondía a las cartas que enviaban a la revista aquellos autores noveles que aspiraban a ser publicados.

“Sus poemas todavía deben quedarse en un cajón. Ya ha habido lunas como broches de plata. Ya ha habido madonas en un tiovivo. Una memoria tan prodigiosa como la suya estorba cuando uno se pone a trabajar en lo suyo.”

Parte de sus respuestas fueron recopiladas y publicadas en Polonia en el año 2000 y ahora, gracias a Nordica libros, ve la luz su traducción española. Esta edición de Correo literario se acompaña de una entrevista que realizó a Szymborska la catedrática de literatura polaca Teresa Walas, a propósito de la aparición del volumen en Polonia. En ella, la autora polaca explica cuál era el propósito del consultorio, cómo eran sus corresponsales y algunas de sus ideas acerca de la literatura.

En esta correspondencia, Szymborska derrocha ironía, sentido del humor y nada de compasión hacia los aspirantes a poetas, a quienes no duda en mostrarles con sinceridad descarnada lo que opina sobre sus textos. Lanza sus acertadas observaciones como cuchillos, demostrando una inteligencia refinada e incisiva.


“¿Y no será qué, casualmente, la monotonía de los poemas remitidos es fruto del falso convencimiento de que sollozar es la única actividad digna de un auténtico poeta?”

Con una sorna e ingenio exquisitos, a través de las respuestas a los poetas y narradores noveles, Szymborska desgrana su concepción sobre lo que debe ser la literatura y la poesía. La suya es una visión moderna que enfatiza la verdad en la literatura por encima de todo, la pureza, la huida del adorno hueco y la afectación. “Si queremos que nos crean, seamos comedidos”.
Recomienda huir de los clichés (tan perniciosos para la poesía), ser uno mismo, vivir antes que escribir, aprender a contagiar emociones al lector, reflexionar sobre la palabra escrita, ser críticos consigo mismos y, algo de lo que dice sentirse especialmente orgullosa, leer libros. Consejos que podrían ser aplicables hoy en día, haciendo uso del sarcasmo propio de la autora, a muchos autores consagrados.


“Los esfuerzos por ser cada vez más poéticos son la inseguridad más frecuente de los poetas primerizos. Temen la más sencilla de las frases e intentan enmarañarla, y complicarse la vida ellos mismos y complicársela a los demás.”


“Una cosa son los espíritus, pero también la poesía tiene su lado prosaico”.

Si alguno de estos aspirantes a escritores logró superar la carta de rechazo de la Szymborska y siguió sus útiles consejos sobre la escritura, probablemente alcanzaría cierto éxito, pero caben dudas más que razonables de que lo primero no llegara a suceder jamás.

Wislava Szymborska. Correo literario. Trad. de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Madrid: Nórdica libros, 2018.