Elogio de la homosexualidad, de Luis Alegre

El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT en conmemoración de los disturbios que tuvieron lugar en Stonewall, un pub del barrio Greenwich Village de Nueva York, en 1969. Los disturbios iniciales derivaron en manifestaciones espontáneas en protesta contra la persecución y la redada policial que tuvo lugar y en la actualidad es reconocida como la primera ocasión en que la comunidad LGBT luchó contra un sistema político y social que perseguía a los homosexuales.

Para celebrar este Día del orgullo, queremos proponeros un libro de Luis Alegre (Madrid, 1977), profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Se trata de Elogio de la homosexualidad, un libro divertido y agudo que empuja a reflexionar sobre nosotros mismos.

El autor nos plantea cómo gran parte de nuestra identidad y comportamiento está pautado de antemano, sin que en realidad hayamos elegido nada. Esto es así porque vivimos en sociedad y las relaciones entre individuos están definidas históricamente de una determinada manera. Existen estereotipos en los que nos enmarcamos y, aunque son modulables y nos permiten márgenes individuales de elección y variación personal, en muchos casos el individuo se amolda al esquema sin reconocer si le hace más o menos feliz. Así, esta ausencia de elección por parte del sujeto desemboca en algunos casos en cierto malestar que la psicología trata como una enfermedad, medicalizando al individuo.

El caso de la orientación sexual podría ser un ejemplo de cómo está pautada la identidad, que puede convertirse en un fallo del sistema.  ¿Qué ocurriría si una de las piezas centrales (la sexual) no encaja según lo previsto en el esquema? En ese caso, a la persona le resulta ineludible dedicar un tiempo a pensar la construcción completa del manual de instrucciones que ha recibido de la sociedad. El autor defiende que, en la medida en que desde la infancia o la primera juventud las personas homosexuales notan que algo falla en los archivos culturales recibidos de nuestros ancestros, se ven obligados a pensar sobre ellos y no aceptarlos como la manera de vivir su sexualidad.

Los homosexuales, al no encajar en los esquemas ya predeterminados en el que ocupar una posición, han podido gozar de una mayor libertad que les puede permitir sacar a la luz el conjunto de reglas y exigencias que estaban ya diseñadas para cada individuo antes de nacer. La tesis de Alegre es que este extrañamiento respecto del modelo ha hecho que los homosexuales hayan ido derribándolo y construyendo sus vidas de un modo mucho más libre y creativo. ¿Cuánto hay de natural y cuánto de construido en lo que somos? Alegre sostiene que sea lo que sea lo que la naturaleza o la cultura ha hecho con nosotros, siempre tenemos margen para decidir qué hacer con eso, y eso precisamente es la libertad.

La vida, el lenguaje, conlleva “paquetes” , “celdillas” que nos “descargamos” y nos dicen qué es y cómo debe comportarse un hombre, una mujer, un novio, una novia, etc. La libertad sería la fuerza para resistirse a la presión por entrar en las celdillas, aunque a los humanos nos resulta inevitable comportarnos dentro de los moldes y construirnos siguiendo patrones prediseñados. La clave de la felicidad y la libertad es no tomar estas construcciones ni tan a la ligera como para quedar a la intemperie (nos sería imposible saber quiénes somos o qué queremos), ni tan en serio como para convertirlas en una cárcel.

Aunque el título pueda parecer que interpela exclusivamente a la comunidad homosexual, o como mucho LGBT, no es así. Bien al contrario, son los heterosexuales los que tienen más que ganar ya que, como se ha mencionado, el libro trata de mecanismos que los homosexuales conocen desde siempre y a los que los heterosexuales no se han tenido que enfrentar. Mujeres y hombres, homosexuales y heterosexuales, jóvenes y no tan jóvenes, todos hallarán en este libro un texto con el que reír y reflexionar. Con este manual de sexualidad inesperado y políticamente incorrecto,  Alegre propone al lector pensar en el deseo y la identidad, en aras de conquistar una mayor libertad y felicidad.

Madres hay más de una

La maternidad, ese gran tema que tantas horas de reflexión, terapia, películas, tratados antropológicos, etc., ha generado. La trascendencia simbólica de la figura de la madre, al igual que la del padre, nos ha decidido a recopilar una serie de novelas que de una u otra manera hablan de la maternidad. Tienen en común todas ellas que lo hacen desde un punto de vista diferente a la tradicional caracterización de la madre entregada y con un amor sacrificado e incondicional hacia el hijo.

portada_el-club-de-los-mentirosos_web2-500x775.pngEmpezamos con El club de los mentirosos, de Mary Karr. Aunque la autora de estas singulares memorias afirma que todas las familias con más de un miembro son disfuncionales, este peculiar libro demuestra que no todas lo son en la misma medida. En El club de los mentirosos es Mary la que cuenta, en base a sus recuerdos, desordenados e incompletos, cómo es crecer con una madre caótica, llena de matrimonios, secretos, alcohol y desorden. Con una narrativa muy ágil e ingeniosa, Mary ha escrito unas memorias más que recomendables en las que pasamos de la risa a la conmoción, sin rastro alguno de autocompasión. A pesar de todo lo vivido, El club de los mentirosos rezuma amor por todos los miembros de su disfuncional familia.

No ocurre lo mismo en Tierra madre, de Paul Theroux. Conocido principalmente por su literatura de viajes, en esta novela ajusta cuentas afectivas con su memoria familiar, particularmente con la gran protagonista: la Madre. La novela, con claros tintes autobiográficos, en la que el narrador, JP, parece encarnar a Theroux, escritor como él de literatura de viajes, nacido también en Massachusetts aunque con peor suerte, retrata a una mujer enigmática y cruel que manipula a su marido y a sus siete hijos.  Lejos de ensalzar la figura materna, se vale de la ficción para vilipendiarla, dibujando una madre despótica y controladora, que manipula la relación entre los hermanos, capaz de provocar el conflicto entre ellos y llevarlo hasta las últimas consecuencias, con el único propósito de mantener su poder en la familia. Al igual que ocurría en El club de los mentirosos, fruto de todo ello se producen situaciones entre los hermanos que llegan a la tragicomedia.

Nuestra siguiente recomendación es Beloved, de Toni Morrison, escritora estadounidense que recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 1993. Durante la Guerra de Secesión estadounidense, una esclava afroamericana embarazada de su amo escapa junto a su otra hija de 2 años, dirigiéndose a Cincinnati. Tras una huida que dura 28 días, el amo de Sethe, avalado por la Ley de esclavos fugitivos, reclama su retorno. Ante la perspectiva de tener que regresar a la esclavitud y condenar a la misma vida miserable a su hija de dos años, Sethe opta por una decisión dramática que la acompañará toda la vida. Tras el final de la guerra civil, llevará una nueva vida como mujer libre. Sin embargo, los terribles recuerdos harán que no pueda enterrar el pasado, particularmente en lo tocante a su condición de madre.

Una maternidad afectivamente inexistente es la que vive Mary en El color de la leche, de Nell Leyshon, con respecto a su progenitora. Esta breve novela nos sitúa en la Inglaterra rural de 1830, donde Mary, la menor de cuatro hermanas y con una cojera, vive bajo el férreo yugo paterno junto a su madre y su abuelo. Despreciadas por ser hijas y no hijos, todas trabajan duramente en la granja familiar hasta que Mary es llevada a la casa del vicario para encargarse de la enferma mujer de éste. Allí descubrirá un nuevo mundo al aprender a leer y escribir. Este argumento que parece una historia ya leída, no lo es ni por su enfoque, ni  su narración, ni por la evolución de la historia. Contada en primera persona por la propia Mary a modo de diario o confesión, utiliza el lenguaje que emplearía alguien que no domina la escritura. Es una historia de miseria y lucha que consigue sobrecoger. La violencia será la respuesta ante los abusos acumulados de una vida de sufrimiento sin capacidad de elección.

Una novela de la que ya os hablamos en El Marcapáginas y que ahora recuperamos es El quinto hijo de la también Premio Nobel de Literatura en 2007, Doris Lessing. En ella encontraremos la evolución de una madre de familia numerosa cuya felicidad en su papel de esposa y cuidadora del hogar se ve completamente perturbada con el nacimiento del extraño quinto hijo.

Cerramos esta entrada sobre la maternidad con Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shiver. Eva, la madre protagonista, reflexiona a lo largo de cartas dirigidas a su marido y padre de Kevin, sobre cómo era su vida previa a la maternidad; o cómo se sintió arrastrada a un embarazo casi ajeno por el deseo de él. Pero las mayores dudas comenzarán tras el nacimiento de Kevin, ya que una vez lo tiene en sus brazos no encontrará en sí ese amor entregado que se supone siente toda madre al tener a su lado a su hijo. Además, como en el caso de El quinto hijo, Kevin es desde el principio un bebé difícil, que se convertirá en un niño insensible y terminará convertido en un adolescente asesino. A través de las reflexiones de Eva, la autora nos hará cuestionar la maternidad feliz obligada, o la plenitud que debe suponer la llegada de un hijo; pero también cómo se forja la mente de un sociópata y el problema de la violencia y el acceso a las armas en EEUU.

Morir en primavera, Ralf Rothmann

Mirella García Lucas

Pocas guerras han sido tan documentadas por escrito, desde la ficción o el testimonio, como la Segunda Guerra Mundial. No obstante la famosa cita de Adorno en la que ponía en duda la posibilidad de la poesía después de Auschwitz, la palabra ha sido uno de los medios más utilizados para testimoniar, describir y denunciar el horror y la destrucción que supuso la que es, hasta hoy, la guerra más mortífera de la historia, con un coste estimado de entre 50 y 85 millones de víctimas, en su mayoría civiles.
Pero en el mosaico literario que recoge las diferentes miradas sobre la Segunda Guerra Mundial – en el cual destaca la llamada literatura concentracionaria, con las obras imprescindibles de Primo Levi, Elie Wiesel o Imre Kertész – escasean aquellas obras que retratan el conflicto desde el punto de vista del lado perdedor, los alemanes, que además tuvieron que cargar con la responsabilidad moral de haber dado inicio a toda la barbarie.
El periodo nazi ha sido una fuente de conflictos y controversia en la historia reciente de Alemania y de los alemanes, que a menudo han mostrado su intención de romper con el pasado sepultándolo bajo una capa de culpa, de vergüenza y de silencio. Un silencio que poco a poco se va rompiendo a medida que las nuevas generaciones, aquellas que no vivieron la guerra de una manera directa, empiezan a escarbar en ese pasado sepultado en respuesta a su necesidad de recuperar y entender sus orígenes.
Y es a esta necesidad a la que responde Morir en primavera, la primera novela traducida al castellano del autor alemán Ralf Rothmann (recientemente, Libros del Asteroide también ha recuperado otra de sus anteriores obras, Luz de juventud). Nacido en 1957, él mismo pertenece a aquella generación cuyos padres vivieron la guerra pero optaron por no hablar de ella. “El silencio, el rechazo absoluto a hablar, especialmente sobre los muertos, es un vacío que tarde o temprano la vida termina llenando por su cuenta con la verdad “, son las primeras – y significativas – palabras de esta obra. El enigma y el dolor que se esconden tras la figura paterna se erigen en símbolos de toda una generación de alemanes que decidieron erradicar todo un período de sus vidas.

arton1878-1a363Morir en primavera tiene una estructura literaria inusual. Envuelven la trama central una introducción y un epílogo en los que un narrador anónimo en primera persona – que en momentos se insinúa que es el autor mismo, Rothmann, cosa que confiere un emotivo tinte autobiográfico a la novela –habla de sus padres, y en especial de su padre, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que combatió en el ejército alemán cuando no era más que un adolescente. El padre del narrador es un hombre de clase obrera, trabajador y comprometido ideológicamente, pero al mismo tiempo taciturno, que – en palabras del narrador –

“pasó la vida sumido en un silencio que nadie quiso compartir con él […]. La suya era la gravedad de quien había visto cosas terribles, que sabía más de la vida de lo que era capaz de explicar; sospechaba también que, aunque dispusiera de palabras para expresarlo, no existía redención posible”.

Ni las preguntas más directas del hijo rompen su silencio, y es solo en su lecho de muerte que regresa a la guerra que tanto marcó su vida.

La parte central del libro, en cambio, nos cuenta la historia de Walter, un chico granjero que todavía no ha cumplido los dieciocho y trabaja en una explotación lechera en el sur de Alemania. Está enamorado de una chica, Lisbeth, y vive ingenuamente convencido de que no le tocará ir al frente. Es el invierno de 1945 y la derrota de Alemania parece inminente. Pero, en los últimos estertores de la contienda, Walter y su amigo Fiedrich (Fiete) son reclutados a la fuerza por las SS y enviados al combate para demostrar su lealtad a la patria. Serán así testigos de una serie de atrocidades que les marcarán la vida para siempre.
Como la mayoría de las buenas novelas sobre la guerra,  es una obra profundamente antibelicista. En su periplo por el frente alemán, Walter se enfrentará al sinsentido y al profundo horror que supone todo conflicto bélico: la crueldad injustificada contra la población civil, la carnicería de las batallas, la deshumanización de tus semejantes, la normalización y la banalidad del mal. Destaca el episodio en que un matrimonio de molineros ancianos y su vecino son ajusticiados por su presunta colaboración con los partisanos de la zona. Walter siente rabia e indignación ante este hecho, pero no se rebelará nunca de manera explícita contra sus superiores. En este sentido, Rothman establece una clara diferencia entre el protagonista y Fiete. Walter no es muy instruido pero es un muchacho sensato, que no siente afinidad por el régimen nazi pero no desobedece las órdenes por muy en desacuerdo que esté con ellas, porque considera que hacerlo será contraproducente tanto para él como para sus compañeros de penurias. Representa así, en cierta manera, a toda una generación de alemanes que se tuvo que enfrentar a una situación que los superaba y hacia la cual solo supieron reaccionar con obediencia y resignación. En cambio Fiete – más intelectual e inquieto que Walter – intentará desertar del ejército, y pagará las consecuencias de su rebeldía. La contraposición entre los dos personajes marcará el acto central de la novela en una alegoría desgarradora del enfrentamiento fratricida que supone siempre un conflicto armado.
Morir en primavera es una obra hermosa y terrible al mismo tiempo; retrata en toda su intensidad la atrocidad de la guerra y sus consecuencias. Cuando la guerra “real” se acaba, para Walter empezará otra, tal vez más terrible: aprender a vivir con su legado, enfrentarse a aquello que hizo (o no hizo) cuando estaba en el frente. Walter sobrevive a la batalla intacto físicamente, pero el mundo que conocía ha desaparecido y él nunca volverá a ser el chico ingenuo que fue ni tampoco será el hombre que pudo haber sido. Porque, como la historia de Walter y Fiete demuestra, hay muchas maneras diferentes de perecer en una guerra, y no todas significan necesariamente morir en un sentido literal.

Imagen: JTPhotographe

De escritura también vive el hombre

Aunque estemos de exámenes y el tiempo no nos sobre, dejar volar la imaginación y la creatividad es para algunos algo irreprimible. Por eso hoy, en lugar de animaros a leer, queremos animaros a escribir presentando vuestras creaciones a los certámenes literarios que convoca la UNED.

En primer lugar, la Facultad de Filología UNED ha convocado el I Premio de Poesía con el propósito de impulsar la creación poética en el seno de nuestra comunidad universitaria. Podrán participar en el concurso los miembros de la comunidad universitaria de la UNED (profesores, investigadores, personal de administración y servicios, estudiantes y Amigos de la UNED). El jurado estará compuesto por tres profesores de la Facultad y podrán incorporarse a las deliberaciones del jurado profesores especialistas en las lenguas en que estén escritas las obras presentadas.

El premio, dotado con 1.000 €, se otorgará a una obra original e inédita escrita en cualquiera de las lenguas que se estudian en la Facultad de Filología de la UNED (español, inglés, italiano, francés, alemán, latín, griego, catalán, gallego y vasco). Tendrá un mínimo de 300 versos y un máximo de 1.000. El tema y la métrica son libres.

Los originales que opten al concurso podrán presentarse a partir del día 30/01 y hasta el 21/03. Deberán enviarse en formatos word o pdf a la siguiente dirección de correo electrónico: premiopoesiafilologia@flog.uned.es

La obra premiada será publicada en la revista Un Mar de Letras, elaborada por los estudiantes de la Facultad. Los participantes cederán gratuitamente a la Facultad de Filología los derechos editoriales de reproducción, distribución, transformación, comunicación pública y cualesquiera otros derechos necesarios para la comercialización total o parcial del mismo en cualquier soporte, por el periodo máximo que permita la legislación.

La presentación al Premio implica la aceptación total de estas bases, que pueden consultarse en  el BICI del 29/01.

Por otra parte, está abierta también la XXX edición del Premio de Narración Breve de la UNED. A éste podrán optar tanto miembros de la comunidad UNED como de la sociedad en general. Podrán presentarse obras originales e inéditas, escritas en lengua castellana, con una extensión no inferior a cinco páginas ni superior a diez, que no hayan sido premiadas ni estén concursando en otros certámenes ni tengan compromisos editoriales.

Los trabajos se recibirán hasta el día 22/03 a través del siguiente correo electrónico, una vez cumplimentado el formulario dispuesto a tal  efectocertamendenarracion@adm.uned.es. Ambas cosas, formulario y relato, deben enviarse al mismo tiempo.

La dotación para el ganador es de 4.000 euros y 500 euros para la categoría UNED, lo que no excluye que el ganador de esta categoría pueda optar al premio principal. La UNED se reserva el derecho a publicar los textos premiados y los textos seleccionados por el jurado para su publicación, en cualquier formato y sin que ello origine derechos a favor de los autores, que podrán, posteriormente, publicar en otros medios y disponer plenamente de sus derechos sobre los mismos. El fallo del jurado se producirá durante la Feria del Libro de Madrid 2019.

Un último premio en el que os animamos a participar hasta el 30/04 sería el V Premio de Narración Breve de la UNED de Mérida. En este caso puede participar cualquier autor, tanto si pertenece a la comunidad universitaria UNED como si no. El concurso está abierto para recibir relatos, originales e inéditos, escritos en lengua castellana y que no hayan sido premiados en otros certámenes, ni estén sujetos a compromisos editoriales, ni correspondan a autores fallecidos con anterioridad al anuncio de esta convocatoria. Los relatos, de temática libre, tendrán una extensión no inferior a cinco páginas ni superior a diez. Los trabajos se remitirán por correo postal a la Biblioteca del Centro Asociado de la UNED en Mérida y se establecen 3 reconocimientos:
– Un primer premio de 500 euros.
– Dos accésit consistentes en dos premios de 100 euros cada uno.

Podéis consultar las bases completas en este enlace.

Esperamos que os animéis a presentar vuestros textos. Estamos seguros de que en nuestra comunidad universitaria sobra talento y creatividad y la UNED está deseando reconocerlo.